Cada año se diagnostican en España alrededor de 9.000 casos de cáncer de recto al año y sólo el 2,6 por ciento de los pacientes recae tres años después de la cirugía. Cuando es posible, la técnica de elección en la cirugía de cáncer de recto es la escisión correcta del mesorrecto y, a pesar de su importancia en el manejo de esta enfermedad oncológica, hasta el momento, se desconocían los resultados de su utilización en este país.

Así lo afirmó durante la XVII Reunión Nacional de Cirugía de la Asociación Española de Cirujanos (AEC) en Las Palmas de Gran Canaria el profesor Héctor Ortiz, del Servicio de Cirugía del Hospital Virgen del Camino de Pamplona y presidente del Comité Científico de la Asociación Española de Cirujanos (AEC), según informa la organización del evento.

“No había ningún registro representativo de la práctica de escisión de mesorrecto en España, algo fundamental si se tiene en cuenta que prácticamente la totalidad de pacientes que presentan recidiva local, es decir, que vuelven a tener cáncer –en el lugar en el que estaba el tumor antes de la operación– tres años después de la intervención acaban falleciendo”, apuntó.

Ante esta situación, en 2002, la AEC decidió implantar un programa cuyos objetivos eran conseguir saber y mejorar las tasas de recidiva local y supervivencia a los cinco años de la operación.

“Para ello –explica el profesor Ortiz– decidimos aplicar un método iniciado en los países escandinavos que consiste en formar equipos multidisciplinares y auditar los resultados obtenidos por éstos, con el objetivo de conseguir en España los mismos resultados que los conseguidos en los registros de poblacionales de los países escandinavos”. A este respecto, según este experto, “en Noruega han reducido casi un 40 por ciento la recidiva local sin utilizar radioterapia y la supervivencia ha aumentado un 15 por ciento”.

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Cada día son más los cirujanos que no tocan tejidos ni se manchan las manos de sangre al operar; de ello tienen la culpa las nuevas tecnologías y los robots, que les permiten intervenir al paciente “a distancia”. En cuanto al diagnóstico, la medicina nuclear permite localizar tumores en los lugares más ocultos del cuerpo, observar su morfología en tres dimensiones y calcular la velocidad a la que crecen. Hoy el TAC (tomografía axial computerizada) y el PET (tomografía por emisión de positrones) configuran una máquina híbrida que le ofrece al médico la información más completa y precisa que jamás pudiera imaginarse. En ella se unen la imagen morfológica, casi perfecta, del TAC y la representación del metabolismo que ofrece el PET. Si a esto se añade que ya se dispone de redes y sistemas de digitalización que facilitan el acceso a toda la información sobre el paciente, las posibilidades ante el futuro son infinitas.

El tratamiento ‘a la carta’ del enfermo es una posibilidad cada día más real

Aún así, lo que está por venir sólo se intuye, pero los tratamientos “a la carta” son una posibilidad. La cirugía radiodirigida permite ya, que, a partir de una sonda de detección radioactiva, se localice y extraiga un tumor por cirugía laparoscópica practicando una incisión de un par de centímetros. En el tratamiento del cáncer de mama se busca el “ganglio centinela” para evitar la metástasis o la extirpación de tejidos no contaminados. Se trata de averiguar hacia dónde emigran las células cancerígenas después de haberlas “tintado” con un marcador radiactivo que permite observar su desplazamiento. Es decir, la información que la tecnología aplicada al diagnóstico propicia es de tal precisión y tan amplia que casi puede afirmarse que los tratamientos son ya específicos para cada paciente.

“¿Por qué no pensar que al enfermo se le meterá en una máquina que, una vez programada, se ocupe de todo?”, se pregunta Javier Márquez, jefe del servicio de Neurocirugía en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla. “Bastará con que el equipo médico multidisciplinar que trata al enfermo programe y utilice correctamente toda la tecnología que tenga a su alcance”, concluye.

Más información: Elpaís.com

cirugia_tumor_oseoUna técnica quirúrgica aplicada en la Clínica Universidad de Navarra desde hace 25 años para el tratamiento de tumores óseos consigue conservar el miembro afectado en el 90% de los casos tratados, manteniendo la funcionalidad de la extremidad.

Así se recoge en el libro “Pediatric Bone Sarcomas: Epiphysiolysisis before excision”, de los doctores José Cañadell Carafi y Mikel San Julián Aranguren, editado por Springer y prologado por el profesor Franklin Sim, de la Clínica Mayo (Estados Unidos), quien también es autor de uno de los capítulos introductorios.

Según el doctor San Julián, de los más de 1.400 pacientes tratados de un tumor óseo durante el último cuarto de siglo han sido 136 los que se han beneficiado de la citada técnica ya que la misma no es aplicable en todos los casos al estar indicada principalmente para tumores en rodilla, tobillo, muñeca y húmero, siempre que no afecten a la articulación.

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