En los últimos años, España se ha convertido en uno de los países punteros tanto en las técnicas de cirugía plástica como en su demanda, somos el cuarto país con más intervenciones de esta especialidad. Dr. Iván Mañero, a la cabeza de un gran equipo multidisciplinar, se ha convertido en uno de los grandes especialistas de nuestro país en cirugía plástica estética y reparadora. El Instituto de Cirugía Plástica Dr. Iván Mañero, de gran renombre internacional, se ha convertido en un referente en su campo, tanto en cirugía plástica (corporal y facial) como en salud estética y cirugía estética genital.

Después de más de 15 años ejerciendo, ¿cuál es su reto profesional actualmente?

Siempre hemos trabajado para ofrecer las últimas técnicas y las más avanzadas tecnologías en cirugía plástica y estética. Pero mi reto personal sigue siendo el mismo que el primer día: el bienestar del paciente. Es el motor que nos pone en marcha cada día. Por ello no sólo debemos buscar unos resultados óptimos, sino también un trato exquisito, la máxima calidad de servicio, al tiempo que una relación humana y cercana. Es decir, que el paciente se sienta arropado en todo momento. Porque una buena relación médico-paciente no significa tan sólo un trato cordial, sino también que haya una confianza de base, que permita al cirujano conocer cuáles son sus miedos, porqué ha optado por este tratamiento, qué es lo que realmente le incomoda, qué es lo que el paciente necesita en realidad y qué espera del procedimiento que ha solicitado. A partir de ahí podemos aconsejarle mejor y los resultados serán los esperados.

-En cirugía plástica estética, ¿cuál es el secreto para conseguir unos buenos resultados?

Para mí siempre es muy importante que el paciente se sienta seguro de quién tiene delante, y para conseguirlo, la información es básica. Información sobre el procedimiento, el equipo médico, el centro hospitalario donde se le operará, etc. Además, creo que es imprescindible que consulte a diferentes cirujanos para diluir cualquier duda o inquietud, que escoja el mejor profesional según su experiencia, su pericia y la relación personal que se haya establecido. Que el equipo médico le aporte un diagnóstico y un tratamiento personalizado y multidisciplinar. Yo siempre he apostado por equipos multidisciplinares donde tienen cabida desde cirujanos plásticos, médicos estéticos, terapeutas, técnicos en estética, dietistas, etc. Porque siempre abordamos al paciente desde el punto de vista del conjunto, no focalizamos el problema en las cartucheras, el abdomen o el pecho, por ejemplo. Sino que buscamos un contorno armónico, y para conseguirlo podemos utilizar distintas técnicas desde los distintos campos de la estética.

-Y desde su punto de vista, ¿cómo ha avanzado su especialidad en los últimos años?

Médica y técnicamente ha habido avances, sobre todo en algunas técnicas y en la anestesia, que permiten que la cirugía estética cada vez sea menos invasiva y permita unos resultados más naturales y armónicos. Pero también cabe destacar el desarrollo social, es decir, la “democratización” de esta especialidad que ha permitido que llegue a muchas más personas, ahora no son sólo modelos o actores los que se someten a una intervención de cirugía estética: en nuestro centro operamos desde abogados, a administrativas, cajeras de supermercado o presentadoras de televisión.

-¿Hacia dónde va ahora la cirugía plástica y estética?

Creo que cada vez será menos invasiva, cicatrices más inapreciables y postoperatorios más cortos. Pero también creo que los logros más notables irán más encaminados hacia la cirugía reconstructiva: el transplante de cara, por ejemplo, creo que será un gran avance para personas con deformidades graves por un accidente o congénitas.

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La intervención quirúrgica practicada ayer en Valencia a un hombre de 43 años es la octava que se hace en el mundo. El donante fue un hombre de 35 que murió en un accidente de tránsito.

Madrid (Europa Press) El primer hombre en España receptor de un trasplante de cara “tendrá una nueva vida en la que no tendrá que ir con un velo en la cabeza ni tendrá por qué esconderse”, pero “probablemente nunca asumirá que ese rostro es suyo”, según explicó el psiquiatra forense José Cabrera. “La cara que ves en el espejo eres tú, pero si te miras al espejo y ves otra cara, aun cuando sepas que eres tú, no te verás a ti mismo”, apuntó este experto. Por ello, lo primero que deberá hacer el hombre intervenido será “acostumbrarse a entender que sigue siendo el mismo, empezar a aceptar su nuevo aspecto”, una tarea complicada porque “el cerebro tiene dentro el croquis de nuestra cara desde que nacemos”, afirmó.

Asimismo, un trasplante de cara implica que “esa cara era de alguien”. Por lo tanto, el segundo paso que deberá dar el paciente será “asumir que esa cara perteneció a otra persona”, dijo el doctor Cabrera. Por último, el hombre también “tendrá que aprender a entender a las personas que le miran con insistencia, porque eso será una constante común en su nueva vida”, señaló. En este sentido, el entorno más cercano es “un elemento clave” en la recuperación psicológica del paciente, según este experto. Su familia y sus amigos “tienen que aprender a tratarle con naturalidad y a no verle con la cara que tiene, sino con la que tenía, y eso es muy complicado porque habrá gente con cabeza y gente sin ella”, comentó.
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