El miedo a las prótesis tras el fraude de las PIP pone de moda el ‘lipofilling’. Esta técnica permite hacer rellenos con tejido adiposo del propio paciente.
Los cirujanos estéticos, hasta ahora los mayores enemigos de la grasa, han encontrado precisamente en ella a todo un aliado. Aunque pueda parecer paradójico, este tipo de tejidos se ha vuelto imprescindible en los quirófanos de muchos de estos profesionales.

Ahora, existe otro lema: la grasa ya no se tira, se distribuye en las zonas donde haga falta. El miedo a los implantes de silicona, acentuado por el reciente fraude de las prótesis mamarias PIP, ha provocado que los cirujanos plásticos estén desarrollando otras técnicas menos invasivas para realizar aumentos y reconstrucciones. La solución: el lipofilling; una intervención aparentemente sencilla que consiste en extraer grasa del cuerpo del propio paciente –ya sea del abdomen, los glúteos, las rodillas o las cartucheras– e injertarla en las zonas en donde se quiere el aumento. Los especialistas lo definen como una especie de “2X1”, en donde el paciente sale del quirófano con una liposucción en las zonas donde les sobra grasa, y con un aumento en aquellas donde quiere más volumen. “Se consiguen aumentos naturales y, además, son definitivos”, señala el presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), Jaume Masià.

Esta técnica, que ha sido debatida a lo largo del XLVII Congreso Nacional de la SECPRE celebrado en Palma de Mallorca, se está utilizando principalmente para la reconstrucción del pecho después de una mastectomía (extirpación de la mama) por cáncer y para rellenos faciales, como pómulos, arrugas y hasta labios. Pero también ha demostrado su eficacia en deformaciones de la piel, defectos por irregularidades en las mamas y lipodistrofias (ausencia de tejido adipsos) en enfermos de VIH. “La grasa es capaz de vitalizar la piel, las células crecen y hasta engordan como lo hace el resto del organismo. No se trata de un relleno externo, sino de tejidos del propio cuerpo que se integran a la perfección”, comenta el cirujano plástico Manuel Sancho, vicepresidente de la SECPRE.
De momento, este tipo de operaciones está recomendada sobre todo para la reconstrucción de mamas tras una extirpación y no tanto para operaciones de aumento de pecho puramente estéticas. “Hay que evitar que el pecho se convierta en un enorme depósito de grasa. Esta técnica es sólo para rellenos pequeños”, apunta el cirujano plástico Antonio Porcuna.
El fraude de los implantes de mama PIP, que ha afectado a más de 12.000 mujeres en España, ha generado en estos meses cierta fobia a la silicona entre las mujeres. De hecho, y aunque los especialistas no se atreven a decir todavía si la crisis de las PIP ha provocado un descenso de las operaciones de aumento de pecho, sí confirman que las pacientes “ya no se operan en cualquier lado”. El intrusismo –un fenómeno habitual en el mundo de la cirugía estética– ha descendido notablemente desde que se destapó el negocio fraudulento de Jean-Claude Mas, fundador de las PIP.

Los cirujanos estéticos también han tenido que reinventarse. La solución: intervenciones menos invasivas y en las que no hay ni rastro de silicona. La más popular está siendo el lipofilling, una técnica aparentemente sencilla que consiste en utilizar la grasa del propio paciente para “recolocarla” en aquellas zonas donde se quiere un aumento. “El lipofilling es un método sencillo, poco traumático y que no implica materiales sintéticos. Por eso, cada vez más mujeres lo buscan“, afirma Joan Fontdevila, uno de los cirujanos que ha participado en el XLVII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.

Las ventajas de este tipo de intervenciones frente a las que requieren de prótesis es que son menos invasivas, no sufren rechazo, necesitan menos controles a largo plazo y la apariencia es más natural. En contrapartida, son más caras (pueden llegar a los 6.000 euros, frente a los 3.000 de las prótesis) y existe posibilidad de necrosis si el aumento es muy grande.

Via: Intereconomía

Han pasado 50 años desde la primera cirugía de aumento de busto utilizando implantes de silicona. Hoy, esta operación es la segunda más popular en el campo de la cirugía estética a nivel mundial, con un millón y medio de mujeres pasando por el quirófano en 2010.
Era primavera de 1962 cuando Timmie Jean Lindsey, una madre de seis niños se acostó sobre la mesa de operaciones en el hospital Jefferson Davis en Houston, Texas. En las siguientes dos horas, sus pechos aumentaron una talla. Una talla para una mujer, un gran salto en la historia de la cirugía estética. “Creo que todo salió perfecto. Se sentían suaves, como senos reales”, recuerda Lindsey, ahora con 80 años. “Pienso que no entendí en ese momento la magnitud del cambio hasta que salí a la calle y los hombres comenzaron a silbar cuando me veían”, añade.
Aunque la operación colaboró con su autoestima, y fue un placer para ella la nueva atención que generaba en los hombres, Lindsey nunca planeó aumentar el tamaño de sus senos. Ella se encontraba en el hospital para remover un tatuaje de uno de sus pechos, cuando los doctores le preguntó si quería ser voluntaria para la primera operación de esta naturaleza. “Yo estaba más preocupada en arreglarme mis orejas, que sobresalían como las de Dumbo. Y ellos dijeron: ‘Listo, podemos hacer eso también'”. Entonces el trato quedó finiquitado.

Esmeralda, el conejillo de indias
Los cirujanos eran dos ambiciosos pioneros, Frank Gerow y Thomas Cronin. Fue Gerow el que primero planteó una nueva clase de implante mamario.”Y tuvo ese momento ‘eureka’, en el que concibió el implante mamario de silicona”.
El primer conejillo de indias para el implante de silicona fue una perra llamada Esmeralda. “Yo estaba a cargo del perro”, recuerda Thomas Biggs, quien trabajaba con Gerow y Cronin en 1962 como un joven interno en la unidad de cirugía plástica. “El implante fue colocado debajo de su piel por un par de semanas. Luego tuvimos que sacárselo cuando comenzó a morderse los puntos de sutura”. La operación fue considerada un éxito y Gerow llegó a decir que los implantes eran “tan inofensivos como el agua”. Inmediatamente el equipo comenzó a buscar una voluntaria.

En el momento justo Timmie Jean Lindsey tiene muy pocos recuerdos de la operación. “Cuando salí de la cirugía había mucho peso sobre mis senos, como si alguien muy grande se hubiese sentado sobre ellos. Pero eso fue todo, después de tres o cuatro días el dolor había desaparecido”. Los doctores estaban contentos con su trabajo, pero en ese momento, Biggs no entendía la relevancia que tenía lo que habían hecho.
“Claro que fue excitante, pero si hubiese tenido un espejo que me mostrara el futuro, habría quedado estupefacto”. “No era lo suficientemente sabio para entender la magnitud de lo ocurrido”.
La importancia de la operación comenzó a hacerse patente cuando Cronin presentó el trabajo ante la Sociedad Internacional de Cirujanos Plásticos en Washington DC, en 1963. “El mundo de la cirugía plástica estaba en llamas por el entusiasmo”, dice Biggs. El tiempo era preciso. Estados Unidos estaba, en la década del 50, atrapado por influencias culturales vinculadas a la idea de tener pechos grandes.
Esa fue la década en la que aparecieron la revista Playboy y la muñeca Barbie, y las estrellas de cine comenzaron a jugar un papel más importante en la sociedad.
“La imagen curvilínea de Marilyn Monroe y Jane Russell y también el nuevo look de Dior realmente destacaron esta clase de silueta y pusieron a las mujeres a pensar en la idea de aumentar el tamaño de su busto”, señala Teresa Riordan.

Prostitutas japonesas, las primeras
“Los corpiños con aumento eran populares, pero las mujeres querían algo más”. Por aquellos años, muchos métodos fueron estudiados para incrementar el tamaño de los senos. En la década del 50 los doctores comenzaron a insertar implantes de esponja. Algunos sostienen que Marilyn Monroe pasó por un procedimiento de esta naturaleza, pero esta versión es refutada por muchos.
La técnica de la esponja funcionó bien al principio pero no duró demasiado. Las esponjas se encogían y pronto se tornaban “duras como pelotas de baseball”, dice Biggs. La silicona era además el material de la época. “Había una fascinación en los EE.UU. de la postguerra con todo lo que era plástico y artificial”, indica Riordan.
Pero no fue en ese país donde la silicona fue utilizada por primera vez para aumentar el tamaño de los senos, sino en Japón, y las primeras en usarla fueron las prostitutas. Tratando de sacar la mayor ganancia posible con las tropas de ocupación estadounidense, soldados que según ellas presumían preferían a las mujeres con busto grande, las meretrices se inyectaban silicona –robada de los puertos de Yokohama- directo en sus pechos.
Estas inyecciones provocaron un doloroso efecto secundario conocido como “putrefacción de silicona”, que era una gangrena en el pecho alrededor del lugar donde entró la aguja.

450 variedades de senos
Por suerte los primeros implantes de silicona en EE.UU. evitaron esta fase pero tampoco fueron completamente inmunes a los problemas. Los hematomas fueron uno de los primeros inconvenientes. También se produjeron infecciones y “contracciones fibrosas capsulares”, cuando se forma una cicatriz y el implante se endurece.
“No adoramos los que teníamos 50 años atrás, porque eso ya es historia”, dice Biggs.

Via: BBC

Durante los últimos años, las mujeres han sido atraídas por las cirugías plásticas. La mayoría de ellas toman la decisión de operarse por sentirse incómodas con sus cuerpos y así obtener una mejor apariencia.
El médico cirujano Leonardo Frisoli Moussawer, con consultorio en el edificio Virgen del Valle de Puerto La Cruz, Venezuela, ha hablado sobre las precauciones que hay que tomar antes de someterse a esos procedimientos.

¿Cómo saber si un centro está certificado para realizar esas intervenciones quirúrgicas?
Toda cirugía debe ser realizada en un quirófano bien equipado, por cualquier complicación que pudiese surgir. Las clínicas deben estar registradas y tener el permiso sanitario otorgado por el Ministerio del Poder Popular Para la Salud en lugar visible y todas las condiciones de asepsia y antisepsia que este organismo exige para su funcionamiento.

¿Cómo conocer si una marca de un implante es buena?
Se reconoce cuando tenga registro sanitario aprobado por Venezuela y la FDA -La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos-. Además, que sea de alta calidad, durabilidad y comodidad para el paciente.

¿Cómo saber las probabilidades de que el cuerpo las acepte o las rechace?
Eso depende sólo del paciente, ya que se sabe que es un cuerpo extraño y todo organismo reacciona diferente. A las pacientes se les recomienda prótesis de gel o silicona porque las probabilidades de rechazo son mínimas.

¿Cuándo son desproporcionadas las medidas?
Cuando hay alteración en el volumen y forma de la mama de la paciente.

¿Cuál es el tiempo de duración de los implantes?
En el mercado venezolano existen varias marcas, algunas proponen una duración de 10 años, que para su cambio requiere una previa evaluación de su médico tratante. Sin embargo, también se consiguen unas marcas que tienen garantía de por vida.

¿Qué recomienda para adquirir implantes de calidad?
Deben estar aprobados por la FDA, tener registro sanitario, y que las empresas distribuidoras expidan las garantías.

¿Cuáles son las barreras que no permiten que una mujer pueda ponerse implantes mamarios?
Las barreras son la deformidad toráxica, pacientes con síndromes genéticos, malformaciones congénitas, alergias a los látex o componentes similares. Esas condiciones hacen que el paciente no sea candidato para estas cirugías.

¿Los biopolímeros son nocivos?
Sí, son nocivos, ya que migran por el organismo y pueden causar daños en otras partes del cuerpo, ocasionando, en muchos casos, mutilación de tejidos, estructuras, órganos y hasta imposibilidad de retirarlos debido al daño que han causado. También pueden originar celulitis, úlceras y hasta la muerte. La Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica condena el uso de estos biopolímeros colocados por manos inexpertas, es decir por personas que no son médicos.

Si son nocivos, ¿por qué son utilizados para rellenar glúteos u otras partes del cuerpo?
Los biopolímeros también son utilizados en la región glabelar (entre el hueso nasal y la frente), en las arrugas preauriculares, preorbitarias, la comunes patas de gallo, surcos nasogenianos y el cuello. Esto sólo se coloca por comercialización y publicidad,por ser más económicos que una cirugía plástica.

Via: El Tiempo Venezuela

Según la revista “In Touch Weekly”, la sexy actriz Megan Fox podría haberse gastado alrededor de 60.000 dólares en cirugías para mejorar su rostro y figura.
Fox se habría sometido a diversos tratamientos como el uso de bótox, lifting, rinoplastia, relleno de las mejillas, tratamiento láser para la piel e inyecciones de silicona en los labios.

“Soy una persona insegura, no puedo ni mirarme en las fotos, no me gusto”, reveló la actriz en una entrevista, aunque, al parecer, su despido de la saga Transformers la habría obsesionado aún más en mejorar su imagen.
“Desde que la despidieron, siempre está pensando en cambiar su imagen y ahora se ha convertido en una persona totalmente distinta, está irreconocible”, señaló un allegado a la actriz.

Via: La República

El aumento de pecho es la operación más practicada en EEUU y España. Un total de 50.000 mujeres la realizan al año en nuestro país. Ahora una nueva técnica sin cirugía pretende revolucionar este campo. Consiste en una inyección de ácido hialurónico.

Desde que Pamela Anderson pusiera de moda su enorme busto en los años 90, la obsesión de las mujeres por lucir un pecho perfecto y, sobre todo voluminoso, ha ido creciendo en estos 20 años. Cada día, un bombardeo de imágenes publicitarias como el provocador desfile de Victoria Secret o el glamouroso sujetador más caro del mundo, imponen el abultado cánon de belleza.

Por eso, cada día aumentan casos como el de Ana. Quiere aumentar su talla de sujetador. Y el último grito ya no es el implante de silicona o gel, sino una nueva y revolucionaria inyección de ácido hialurónico.

Ángel Juarez- jefe Cirugía Plástica del Hospital La Zarzuela en Madrid explica que “es una tecnica muy sencilla, que no deja cicatrices, que no precisa anestesia general despues de realizarse. “

Es decir, no hace falta pasar por el quirófano. Con una simple inyección, consigue rellenar de manera moderada la mama. En sólo 30 minutos, con anestesia local, sin cicatrices y sin post operatorio. Aunque también tiene restricciones.

Más información: Antena3noticias.com

Hospital Quirón Madrid organiza, los próximos días 29 y 30 de octubre, el Curso Internacional de Remodelación Mamaria, que reunirá a profesionales de esta especialidad provenientes de distintos países de Europa y América.

La formación correrá a cargo del equipo del Dr. José Luis Martín del Yerro, jefe del Servicio de Cirugía Plástica de Hospital Quirón Madrid, que recientemente ha desarrollado un algoritmo que ofrece al clínico una guía para elegir el implante más adecuado, con el objetivo de conseguir una forma más natural de la mama.

El mejor conocimiento anatómico de la mama, el perfeccionamiento de las técnicas quirúrgicas y los nuevos materiales en las prótesis han permitido tratar el aumento mamario de una forma personalizada, no sólo pensando en el incremento volumétrico, sino teniendo en cuenta la anatomía de la paciente.

 «Ya no se debe pensar en términos volumétricos, sino en la dimensión estética. Al pensar en la prótesis mamaria más adecuada para una paciente no hay que tener en cuenta su volumen, sino sus dimensiones que son tres: anchura, altura y proyección», explica José Luis Martín del Yerro, jefe del Servicio de Cirugía Plástica de Hospital Quirón Madrid. «En las mujeres con un cuerpo longilíneo y estilizado la mama es más alta que ancha; en féminas más anchas y de menor estatura, la prótesis debe ser diferente. Se debe elegir el implante estéticamente más apropiado en relación a las proporciones corporales».

 La tecnología de las prótesis ha cambiado. La consistencia del nuevo gel de silicona cohesivo permite que la prótesis tenga forma por sí misma. «Antes las prótesis también tenían forma, pero ésta la daba la bolsa externa mientras que el interior estaba formado por gel semilíquido. 

 Más información: Larazon.es