Un centenar de cirujanos plásticos y expertos en medicina reconstructiva tuvieron ayer en Gijón su lugar de encuentro. La empresa biotecnológica Bioser -división de la firma gijonesa MBA- reunió a los galenos, con destacadas presentacias internacionales, en una jornada de trabajo en torno a los avances y nuevas tecnologías en la especialidad. Unos avances que tienen en el uso de terapias de aplicación de células madre, o en los sustitutos dérmicos, un foco de especial interés.

Elena Arana, del servicio de Cirugía plástica del hospital Vall d’Hebrón (Barcelona), especializada en la corrección de malformaciones faciales y torácicas en niños, y Joan Fontdevila, del Hospital Clínico (Barcelona), que ha centrado sus trabajos más pioneros en la regeneración de glúteos en pacientes con sida, fueron dos de los especialistas que presentaron sus esperanzadores trabajos ayer en Gijón. Ambos expertos consideran que «en estos momentos la gran evolución de la cirugía plástica es que está yendo hacia la regeneración, que es un concepto contrapuesto al tradicional de la reconstrucción. Lo clásico en nuestra especialidad era quitar de un sitio para poner en otro, y ahora la vía que más se explora es la de regenerar, induciendo la curación en el mismo sitio donde se ha producido el defecto, y sin tener que ir a destruir en otras zonas».

Ese cambio, según Joan Fontdevila, «lleva parejo un gran beneficio para el paciente, con menos repercusión postoperatoria». Elena Arana, por su parte, sostiene que «en cierta medida, la práctica actual es un concepto contrario al clásico que teníamos los plásticos; lo que siempre nos llamaba la atención y nos parecía interesante eran las grandes cirugías para reconstrucciones. Ahora, sin embargo, vamos a regenerar con cirugías de mucha menor entidad pero que conducen a postoperatorios mejores y sin defectos añadidos».

Ambos especialistas han centrado sus trabajos más recientes en el campo de las terapias de enriquecimiento de células grasas con células madre, ya sea para reconstrucciones de glúteos, mamarias, o en los casos de malformaciones torácicas o faciales, tal como indicó Arana.

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Hospital Quirón Madrid organiza, los próximos días 29 y 30 de octubre, el Curso Internacional de Remodelación Mamaria, que reunirá a profesionales de esta especialidad provenientes de distintos países de Europa y América.

La formación correrá a cargo del equipo del Dr. José Luis Martín del Yerro, jefe del Servicio de Cirugía Plástica de Hospital Quirón Madrid, que recientemente ha desarrollado un algoritmo que ofrece al clínico una guía para elegir el implante más adecuado, con el objetivo de conseguir una forma más natural de la mama.

El mejor conocimiento anatómico de la mama, el perfeccionamiento de las técnicas quirúrgicas y los nuevos materiales en las prótesis han permitido tratar el aumento mamario de una forma personalizada, no sólo pensando en el incremento volumétrico, sino teniendo en cuenta la anatomía de la paciente.

 «Ya no se debe pensar en términos volumétricos, sino en la dimensión estética. Al pensar en la prótesis mamaria más adecuada para una paciente no hay que tener en cuenta su volumen, sino sus dimensiones que son tres: anchura, altura y proyección», explica José Luis Martín del Yerro, jefe del Servicio de Cirugía Plástica de Hospital Quirón Madrid. «En las mujeres con un cuerpo longilíneo y estilizado la mama es más alta que ancha; en féminas más anchas y de menor estatura, la prótesis debe ser diferente. Se debe elegir el implante estéticamente más apropiado en relación a las proporciones corporales».

 La tecnología de las prótesis ha cambiado. La consistencia del nuevo gel de silicona cohesivo permite que la prótesis tenga forma por sí misma. «Antes las prótesis también tenían forma, pero ésta la daba la bolsa externa mientras que el interior estaba formado por gel semilíquido. 

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beatriz , de 41 años, tardó una semana en contemplarse en el espejo tras sufrir una mastectomía total. Cuando cobró el valor suficiente para bajar la mirada hacia su pecho izquierdo descubrió una cicatriz de varios centímetros sobre una planicie devastada por la intervención. ¿Debo vivir toda la vida mutilada?, se preguntó.

La reconstrucción mamaria sigue siendo una de las intervenciones menos conocidas por las mujeres que sufren cáncer de pecho. En Navarra se operan 220 casos anuales, el 35% de ellos, es decir, 77 mujeres, requiere mastectomía, sin embargo, sólo el 40% de las pacientes, unas 31, opta tras extirparse el pecho por someterse a un procedimiento para crear una mama de aspecto natural, “similar en forma, volumen y proyección a la cercenada”, según explica el jefe de Servicio de Cirugía Plástica del Hospital Virgen del Camino, Antonio Bazán.

La mutilación de uno o de los dos pechos multiplica el sufrimiento que provoca el cáncer en las mujeres y, en algunos casos, añade al impacto emocional del diagnóstico y a la dureza del tratamiento, un grave deterioro de su autoestima. No es ninguna frivolidad. Tres de cada diez pacientes sufre depresión, culpa, miedo al abandono…

Los avances en las técnicas quirúrgicas permiten una reconstrucción cada vez más natural de la mama, lo que supone una ayuda esencial para afrontar las secuelas físicas y psíquicas de una mastectomía y el trauma que para las mujeres supone verse amputadas. Al completar el hueco y la deformidad que queda en el tórax, la intervención no sólo restaura la imagen corporal sino que también mejora la calidad de vida de la paciente. Entonces, ¿por qué el 60% de las mujeres que han sufrido una mastectomía en la Comunidad Foral continúan mutiladas tras la operación? “Muchas mujeres temen que esta intervención influya en la evolución de la enfermedad. Lo cierto es que está científicamente comprobado que no afecta ni al pronóstico, ni a la supervivencia, ni mucho menos a la futura detección de posibles nuevas lesiones”, subraya Emma Araya, médico especialista en Cirugía Plástica Reparadora. A estos temores hay que sumar el desconocimiento. “Todavía perdura la creencia errónea de que sólo un número reducido de mujeres sometidas a mastectomía puede tener acceso a la reconstrucción mamaria, cuando la realidad es completamente diferente”, añade.

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