La gran mayoría de células cancerosas que escapan del tumor e intentan migrar a otra parte del cuerpo mueren en su intento de sobrevivir. No están preparadas para meterse en otros tejidos. Pero unas pocas logran infiltrarse en órganos vitales (huesos, hígado, riñones, cerebro) y permanecer latentes, a la espera, durante meses y a veces muchos años. “Y sabemos que en las metástasis óseas del cáncer de mama, para sobrevivir durante ese periodo de latencia necesitan de una proteína, la SCR. Y tenemos un medicamento ya existente, que se utiliza como segunda opción en la leucemia mieloide crónica, que puede inhibir esa proteína”, anunció ayer el científico Joan Massagué.

Massagué recibió ayer en Barcelona el premio Internacional de Fundación Santiago Dexeus Font, que le fue entregado por la consellera Geli en sustitución de la ministra de Ciencia, Innovación y Tecnología, Cristina Garmendia, que se quedó bloqueada por la nieve en Madrid.

La regla de tres de este avance es que los investigadores clínicos, los que estudian sobre pacientes reales, tienen ahora una posibilidad esperanzadora. Y ya se están diseñando ensayos clínicos basados en esta teoría. El científico, pionero en la investigación de metástasis y uno de los científicos oncológicos más laureados (entre otros el Príncipe de Asturias en el 2004), insiste en que ese es el principal problema del cáncer y su gran reto.

Las futuras metástasis, provocadas por esas células que escaparon y sobrevivieron, comienzan su andadura mucho antes de que se diagnostique el tumor. El cáncer de mama se extirpa y se trata con quimioterapia y radioterapia. Y todo va bien. “Pero esas células que ya escaparon no se pueden atacar: les damos esa quimio porque es lo mejor que tenemos”, reconoce Massagué. “Muchos cánceres se curan, pero el 90 por ciento de los fracasos se deben a la metástasis”.

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Frente al avance de técnicas y tecnologías médicas, el Hospital de Torrevieja ha iniciado una nueva etapa que le posiciona a la altura de los grandes hospitales de referencia. Un ejemplo de ello es la intervención quirúrgica que se realizó el pasado lunes a un paciente para extirparle un tumor en el colón y la mitad del hígado afectado de metástasis. Lo más novedoso es que en la misma intervención, se le aplicó radiofrecuencia en los tumores diseminados en el hígado restante, con el fin de que el tratamiento, conjuntamente con la radioterapia, suponga una solución a su problema de salud.

Hace diez años una persona con cáncer extendido a otros órganos como el hígado tenía un pronóstico de supervivencia malo. A estos pacientes no se les quitaba la zona afectada del hígado y tan sólo se les daba tratamiento paliativo, considerándole un enfermo terminal. Según precisan los cirujanos de la Unidad de Cirugía Hepatobiliopancreática (Chpb), los doctores Montiel Jimenez y David Costa «en la actualidad la enfermedad metastásica en el hígado se trata con la intención de curarlo o cronificarla, y eso es lo que estamos haciendo, aplicar técnicas impensables para cualquier hospital comarcal».

El paciente operado a principios de esta semana fue intervenido combinando cirugía y radiofrecuencia para eliminar las metástasis del hígado. Los cirujanos explican que el hígado, «como si se tratara de una naranja, permite que se le quiten los gajos ya que se trata de un órgano con capacidad de volver a crecer hasta alcanzar su tamaño y funcionamiento normal al cabo de tres semanas. Cuando el número de metástasis es mayor, se combina un tratamiento quirúrgico con radiofrecuencia para tratar los tumores que quedan en la parte del órgano restante».

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cirugia_cancer_mama_metastasisUn equipo de investigadores holandeses ha logrado sacar los colores a los oncólogos que, ante un caso de cáncer de mama con metástasis, deciden no operar y aplicar sólo un tratamiento paliativo. Esta decisión no es arbitraria; se basa en que la enfermedad es incurable, así que, ¿para qué gastar recursos y molestar al paciente con una cirugía invasiva?

Pero un estudio presentado hoy en el 34º Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), que se celebra hasta el jueves en Berlín, demuestra que extirpar quirúrgicamente el tumor primario, el cáncer que ha provocado las metástasis, influye y mucho en la supervivencia final de la paciente. De hecho, las que han pasado por el quirófano viven más del doble que las que no lo han hecho. Y el porcentaje de supervivencia a los cinco años del diagnóstico está 11 puntos por encima en las operadas seguía viviendo el 24,5% que en el resto sólo vivía el 13,1%.

Los investigadores, liderados por la doctora Jetske Ruiterkamp, del hospital Jeroen Bosch, decidieron observar qué diferencias había entre las mujeres que no se habían operado y las que, contraviniendo la práctica clínica habitual, sí lo habían hecho.

Lo primero que les sorprendió fue el porcentaje de mujeres operadas: un 40%, más elevado de lo que esperaban. “Había de todo, desde mujeres que habían pedido ser operadas porque eran muy jóvenes y querían intentarlo todo, hasta algunas a las que había sido su médico el que se lo había ofrecido”, explicó a Público Ruiterkamp.

La autora no cree que su trabajo deba de hacer que, automáticamente, cambie la práctica clínica. Pero sí pide que se hagan más estudios para que, en cuanto se confirmen los resultados de su trabajo, los oncólogos se inclinen a recomendar la cirugía.

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