El Primer Congreso Nacional de la Sociedad Española de Aplicaciones Terapéuticas de Transplantes de Grasa contó con la presencia del cirujano alicantino Dr. Federico Pérez de la Romana, autor de numerosos artículos dedicados a temas como la utilización de células grasas en la reconstrucción mamaria y rellenos faciales, que intercambió impresiones y conocimientos con el Dr. Serra-Renom, uno de los principales fundadores de SETGRA.

El evento supuso un encuentro multidisciplinar dirigido a profesionales interesados en los nuevos hallazgos en torno a este tipo de injerto, aplicable en mamas, glúteos, gemelos, zonas con deformidades o cicatrices, reconstrucciones mamarias post-mastectomía, etc.

A las ponencias presentadas en el congreso, dedicadas a temas tan dispares como el papel de los preadipocitos, la tecnología “Celutión” o el tratamiento de las secuelas de liposucción mediante lipofilling se añadieron una serie de talleres prácticos acerca de técnicas para la obtención e inyección de grasa y el manejo del material de lipofilling.

La inyección de grasa constituye una de las más interesantes alternativas a los tradicionales implantes, dadas sus posibilidades de uso en intervenciones de relleno, y sus sorprendentes características regenerativas.

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mastectomia_cirugia_plastica_mamariaTras un cáncer de pecho, muchas mujeres tienen que afrontar las secuelas físicas y psíquicas de una mastectomía. La reconstrucción mamaria inmediata les evita el trauma de verse amputadas. No es ninguna frivolidad. Un 30% de las pacientes sufre depresión, culpa, miedo al abandono…

Silvia Meléndez, de 42 años, se miró al espejo tras despertar de una operación en la que le habían extirpado un tumor en la mama. No sintió ningún rechazo. Su pecho no era el mismo, pero tenía una forma muy parecida. La mastectomía (término médico que recibe esta operación) le destruyó la mama izquierda hace cinco años, pero la cirugía plástica que le siguió, cuando ella todavía estaba anestesiada, pudo conformar una similar a la suya. Esta técnica, conocida como reconstrucción inmediata, permite que centenares de mujeres que se someten a esta intervención en España eviten ver los devastadores efectos físicos que produce y consigan salir del túnel sin sentirse “mutiladas”.

Elena del Arco, de 38 años, tardó más en conseguir mirarse al espejo sin temor. Su equipo médico decidió que no cumplía los requisitos que requería esta técnica y que necesitaba recibir quimioterapia después de la mastectomía. Superó el tratamiento y esperó un año. “Ya te encuentras bien. Te miras y piensas que estás viva, pero hay algo que te recuerda el sufrimiento que has pasado”, explica Del Arco. Esta mujer asegura que a partir de la cirugía estética dejó de pensar en el cáncer. “Fue mi forma de pasar página”, añade. Su reconstrucción fue diferida: primero le pusieron un expansor (parecido a un globo hinchable, que se coloca debajo de la piel para poder estirarla) y luego lo sustituyeron por una prótesis definitiva.

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