No queda del todo lejos el día en que escoger un implante mamariopara mejorar el aspecto de los senos llegue a resultar innecesario. El motivo no es otro que los últimos avances en el estudio de nuevos tratamientos mediante células madre, cuyos resultados más que positivos van camino de provocar una auténtica revolución en el campo de la estética.

Vicente Paloma, cirujano plástico y estético del Centro Médico Teknon de Barcelona, explica en qué consisten este tipo de investigaciones y cuales son las posibilidades de futuro que las células madre brindan a la cirugía plástica y estética. «Las terapias basadas en células madre son el gran avance médico del siglo XXI», asegura el especialista, quien considera que este tipo de estudios pueden suponer un auténtico paso de gigante en tratamientos como «el relleno de cicatrices o la regeneración de la dermis facial», al tiempo que admite que es en el aumento de mamas y la reconstrucción mamaria donde pueden obtenerse mejores resultados.
Aunque las últimas investigaciones abren cada día más el camino a mejoras en este terreno, el doctor Vicente Paloma precisa que el uso de células madre en el ámbito estético no es nada nuevo. «Hace unos 15 años que se aplica en cirugía plástica, la diferencia es que ahora ya vamos encontrando respuestas a varias incógnitas, como, por ejemplo, la investigación en torno a las diferentes líneas celulares que hay en un trasplante de grasa».

Relleno con nuestra propia grasa
El lipofilling es la técnica de cirugía plástica y estética en la que más se ha progresado en las investigaciones con células madre. Consistente en aumentar el volumen de una parte del cuerpo utilizando la grasa obtenida de una liposucción, el lipofilling o relleno de grasa propia con células madre «es una de las técnicas más avanzadas y efectivas en diferentes tratamientos, sobre todo en el aumento de mamas y las reconstrucciones».
Pero, ¿suponen estos avances el fin definitivo de los implantes mamarios? Evidentemente, aun en un futuro, las prótesis continuarán empleándose en aquellos casos en que la liposucción previa no sea necesaria, pero es posible que su aplicación se reduzca en gran medida. Para el experto, «la técnica se está perfeccionando y los horizontes se amplían». Además, el doctor afirma con seguridad que el aumento mamario «pasará, en un futuro, por este tipo de procedimientos, evitando la utilización de prótesis artificiales en la mayoría de los casos».
En lo que al rostro se refiere, la técnica del lipofilling también pondrá fin, «con toda seguridad», a tratamientos de rejuvenecimiento, como aquellos realizados con ácido hialurónico y altamente demandados en los centros estéticos: «Sin duda, esta técnica sustituirá a este tipo de componentes con la ventaja añadida de reemplazarlos por algo propio y definitivo, como la propia grasa».

Pechos más naturales, menos turgentes
Además de la evidente diferencia que supondría el hecho de no introducir un elemento extraño en nuestro cuerpo, como pueden ser los implantes mamarios, el doctor Vicente Paloma señala la naturalidad como una de las principales ventajas de la técnica del lipofilling con células madre. «Supone la creación de una mama totalmente natural», asegura el doctor, aunque advierte de que precisamente por ello su aspecto tendrá «probablemente menos turgencia que con una prótesis».
Respecto al rostro, el especialista apunta que «hay que tener en cuenta que la grasa extraída está compuesta por adipocitos, que son células grasas, y también por las células madre pluripotenciales, con un gran potencial de regeneración» debido a su capacidad para transformarse en otro tipo de células más especializadas. «Las posibilidades son muchas y muy interesantes, aunque la mayoría se encuentren aún en fase de experimentación». Regenerar la dermis, acabar con el descolgamiento y la flacidez, o recuperar tejidos blandos perdidos en accidentes o a causa de alguna enfermedad serán del todo posible sin necesidad de emplear para ello compuestos artificiales.

Un gran banco de grasa
Para el especialista, el futuro de este tipo de técnicas pasa necesariamente por la creación en nuestro país de almacenes de grasa con células madre. «Queremos crear un banco de grasa en España para poder estudiar los beneficios de este tratamiento en profundidad», asegura el doctor, para quien este tipo de centros supondrían un gran avance en el ámbito científico al permitir aislar de manera eficaz el máximo número de células madre contenidas en al grasa y obtener así rellenos altamente enriquecidos para una mayor eficacia. «Es un hecho que los bancos de grasa acabarán existiendo».

Via: ABC

La polémica que sacude el sector de la cirugía estética desde la alarma de los implantes PIP, la crisis global, y las técnicas en cirugía reconstructiva, son parte de los temas que repasa el doctor Murillo, cirujano plástico del Centro Médico el Castro en Vigo –Hospital Perpetuo Socorro– y especialista en cirugía reconstructiva y microcirugía. Con cientos de documentos y fotografías, explica las últimas técnicas en cirugía reconstructiva.

¿Quiénes son realmente los culpables de las prótesis PIP?
–Responsable sin ninguna duda la AEMPS (Agencia Española del Medicamento y productos sanitarios) que no realizó correctamente su trabajo. Perjudicados e inocentes, evidentemente los pacientes que sufren las consecuencias de portar implantes, en algunos casos con silicona de uso no médico. Los cirujanos que los implantaron, en mi opinión se pueden sentir estafados ya que les vendieron un producto con garantías cuando no lo era.

Usted no las implantó, pero sí las retiró, ¿cuántas afectadas podría haber en Galicia?
–El número exacto de afectadas se desconoce, ya que no existe un registro de implantes, pero aproximadamente unas 200 pacientes. Yo retiré una media docena de prótesis PIP. Algunas estaban rotas y otras, perfectamente.

¿Qué deberían tener en cuenta los pacientes antes de someterse a una intervención de cirugía estética?
–Ser operados por un especialista en cirugía plástica, exigir que la intervención se realice en un hospital, y no en el primer piso de un edificio, como continua produciéndose en algunos casos, para ahorrar gastos. En cirugía estética, lo muy barato suele salir carísimo. Tuve algún caso en el que tuve que amputar las mamas a una paciente a la que habían inyectado silicona en una peluquería.

¿Hay alternativa a las prótesis de mama tanto para aumento como para reconstrucción por tras cáncer?
–Actualmente el “lipofilling” que consiste en la extracción de grasa del abdomen, cartucheras, rodillas…, la cual tras centrifugarla, se inyecta en la mama para así aumentar su volumen. Es para aumentos.

¿Sigue existiendo más miedo a la anestesia que a la cirugía en sí?
–Sin duda, pero eso son cosas del pasado, la anestesia ha avanzado de la mano de la cirugía, posibilitando que el despertar del paciente tras una intervención sea rápido y sin dolor. Le pongo como ejemplo la mamoplastia de aumento, que gracias al gran equipo de anestesista que trabajan conmigo, hace la paciente se vayan a su casa a las 4/5 horas de operadas con total seguridad y sin dolor ni vómitos.

¿Ha rechazado alguna petición por descabellada?
–A todos los pacientes se les realiza una historia clínica completa. Si una paciente viene con una idea y yo creo que no puedo alcanzarlo o no es consciente de la realidad, no la opero.

¿De qué forma ha influido internet en su especialidad?
–Desde los simuladores 3D para poder orientar a los pacientes en cómo podría ser el resultado tras la cirugía, hasta las consultas online a nuestra web para aclarar todo tipo de dudas.

“Hay pacientes que requieren reconstruir su virginidad”
Están de moda en ciertos círculos, incluso en un programa de televisión, operaciones estéticas de los genitales, como la vaginoplastia.
–Hacemos básicamente tres intervenciones a nivel de los genitales femeninos: reconstrucción del himen, plastias de labios y los estrechamientos vaginales.

¿Es frecuente la solicitud de reconstrucción de himen y puede hacerse?
–Son pacientes que quieren volver a ser vírgenes, normalmente para volver a su país de origen, vinculado con el mundo árabe. Veo a tres o cuatro por año.

¿Qué cirugía reconstructiva es la que más realizan?
–Sin duda ninguna la reconstrucción mamaria, ya sea bien con expansores, colgajos pediculados (Tram, Dorsal ancho) o microquirúrgicos (Diep, Sgap); estas últimos, técnicas modernas y con un alto nivel de especialización y que necesitan un equipo quirúrgico y de anestesistas bien coordinado y entrenado.

Via: El Faro de Vigo

El miedo a las prótesis tras el fraude de las PIP pone de moda el ‘lipofilling’. Esta técnica permite hacer rellenos con tejido adiposo del propio paciente.
Los cirujanos estéticos, hasta ahora los mayores enemigos de la grasa, han encontrado precisamente en ella a todo un aliado. Aunque pueda parecer paradójico, este tipo de tejidos se ha vuelto imprescindible en los quirófanos de muchos de estos profesionales.

Ahora, existe otro lema: la grasa ya no se tira, se distribuye en las zonas donde haga falta. El miedo a los implantes de silicona, acentuado por el reciente fraude de las prótesis mamarias PIP, ha provocado que los cirujanos plásticos estén desarrollando otras técnicas menos invasivas para realizar aumentos y reconstrucciones. La solución: el lipofilling; una intervención aparentemente sencilla que consiste en extraer grasa del cuerpo del propio paciente –ya sea del abdomen, los glúteos, las rodillas o las cartucheras– e injertarla en las zonas en donde se quiere el aumento. Los especialistas lo definen como una especie de “2X1”, en donde el paciente sale del quirófano con una liposucción en las zonas donde les sobra grasa, y con un aumento en aquellas donde quiere más volumen. “Se consiguen aumentos naturales y, además, son definitivos”, señala el presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), Jaume Masià.

Esta técnica, que ha sido debatida a lo largo del XLVII Congreso Nacional de la SECPRE celebrado en Palma de Mallorca, se está utilizando principalmente para la reconstrucción del pecho después de una mastectomía (extirpación de la mama) por cáncer y para rellenos faciales, como pómulos, arrugas y hasta labios. Pero también ha demostrado su eficacia en deformaciones de la piel, defectos por irregularidades en las mamas y lipodistrofias (ausencia de tejido adipsos) en enfermos de VIH. “La grasa es capaz de vitalizar la piel, las células crecen y hasta engordan como lo hace el resto del organismo. No se trata de un relleno externo, sino de tejidos del propio cuerpo que se integran a la perfección”, comenta el cirujano plástico Manuel Sancho, vicepresidente de la SECPRE.
De momento, este tipo de operaciones está recomendada sobre todo para la reconstrucción de mamas tras una extirpación y no tanto para operaciones de aumento de pecho puramente estéticas. “Hay que evitar que el pecho se convierta en un enorme depósito de grasa. Esta técnica es sólo para rellenos pequeños”, apunta el cirujano plástico Antonio Porcuna.
El fraude de los implantes de mama PIP, que ha afectado a más de 12.000 mujeres en España, ha generado en estos meses cierta fobia a la silicona entre las mujeres. De hecho, y aunque los especialistas no se atreven a decir todavía si la crisis de las PIP ha provocado un descenso de las operaciones de aumento de pecho, sí confirman que las pacientes “ya no se operan en cualquier lado”. El intrusismo –un fenómeno habitual en el mundo de la cirugía estética– ha descendido notablemente desde que se destapó el negocio fraudulento de Jean-Claude Mas, fundador de las PIP.

Los cirujanos estéticos también han tenido que reinventarse. La solución: intervenciones menos invasivas y en las que no hay ni rastro de silicona. La más popular está siendo el lipofilling, una técnica aparentemente sencilla que consiste en utilizar la grasa del propio paciente para “recolocarla” en aquellas zonas donde se quiere un aumento. “El lipofilling es un método sencillo, poco traumático y que no implica materiales sintéticos. Por eso, cada vez más mujeres lo buscan“, afirma Joan Fontdevila, uno de los cirujanos que ha participado en el XLVII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.

Las ventajas de este tipo de intervenciones frente a las que requieren de prótesis es que son menos invasivas, no sufren rechazo, necesitan menos controles a largo plazo y la apariencia es más natural. En contrapartida, son más caras (pueden llegar a los 6.000 euros, frente a los 3.000 de las prótesis) y existe posibilidad de necrosis si el aumento es muy grande.

Via: Intereconomía

La grasa no sobra; simplemente, está mal colocada. A tenor de las nuevas técnicas que se están utilizando en cirugía plástica, una persona gordita, con cartucheras o con los temidos michelines, es la candidata perfecta para realizarse un «lipofilling». «Es lo que denominamos el 2X1, es decir, mientras obtienes el beneficio de una liposucción, aumentas una talla de pecho», explicó ayer el doctor Jaume Masiá, presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (Secpre), en la inauguración ayer del congreso nacional que cumple 43 ediciones.
Usar el tejido adiposo para aumentar el volumen de las mamas no es una técnica muy popular para las operaciones de aumento de pecho, aunque desde 2005 ha comenzado a incrementarse su uso. Joan Fontdevila, cirujano plástico experto en esta técnica, comenzó a implantarla en el Hospital Clínic de Barcelona a partir de 2007: «Vi los resultados que expusieron unos colegas en un congreso y decidí ponerla en práctica para las reconstrucciones mamarias». Este especialista asegura que «antes sólo utilizábamos esta técnica para operaciones faciales como rellenos de labios o pómulos, pero la mejora de la técnica de inyección nos permite trasladarla a los pechos».

En busca de lo natural
El perfil de la paciente que se interesa por esta técnica ronda los 30-40 años de edad y no busca un cambio en el tamaño de su pecho, «busca la naturalidad», concluyen la mayoría de los asistentes al congreso. «La burbuja estética, al igual que la del ladrillo, se ha terminado, no sólo por la crisis, sino también por el cambio de gustos estéticos», afirma Manuel Sancho, vicepresidente de la Sociedad. «Se terminaron las luces de neón y las musiquitas», añade, en alusión a los centros de estética que se publicitan en anuncios y marquesinas. «la gente ahora busca calidad, acuden a ti por tu caché. Las operaciones de estética se han reducido un 20 por ciento porque los bancos han cortado el grifo de los créditos y mucha clase media-baja que antes se operaba ha tenido que abandonar la idea», explican los dos portavoces del Secpre.
El «lipofilling» como solución para el aumento de pecho se ha desarrollado gracias a su uso en numerosos hospitales públicos, donde se realizan reconstrucciones mamarias «en el 90 por ciento de los casos», afirma el doctor Antonio Porcuna, que realizó una encuesta para conocer cuántas operaciones se realizaban a nivel nacional. «Sin embargo, las mujeres que se someten a una mastectomía fuera de los centros fijados por Sistema Nacional de Salud (SNS) sólo se reconstruyen el pecho en un 15 por ciento de los casos. Muchos cirujanos y ginecólogos no recomiendan a sus pacientes que se operen para volver a tener el pecho que les han extirpado», explica.
Cambiar la grasa de una cartuchera al pecho no reduce los gastos, su coste oscila entre los 4.000 y los 6.000 euros, dependiendo del cirujano, más o menos el coste de una operación con implantes mamarios.
«La intervención es más larga en comparación con la implantación de prótesis; dura entre 2 horas y media y 3 horas», explica Fontdevila. Aunque para lograr los mejores resultados, el proceso se divide en dos fases: «El resultado es de por vida, ya que la grasa se integra en el pecho y se mantiene viva», añade. La única contrapartida que puede tener es que si el paciente engorda, en la zona en que se ha colocado la grasa también lo hará, «aunque nunca se llegarán a extremos como labios o pechos extremadamente voluptuosos», apoya Porcuna. Es un gran método para competir con el conocido bótox. Y es que los excesos ya no están de moda, la desproporción está fuera de la cartera de servicios.
«El boom de la grasa», como lo denomina el doctor Porcuna, también se ha desarrollado gracias a la amplitud de su «target». «Sólo está contraindicado para aquellas mujeres que, por su herencia genética, pueden padecer cáncer de mama y para detectarlo en caso de que se desarrolle no es bueno operarse», explica Porcuna. Eso sí, las mujeres muy delgadas tampoco son candidatas a este tipo de aumento mamario porque es necesario obtener al menos 200 cm cúbicos de grasa, ya que, después de depurarla, se reduce en un 50 por ciento. Eso sí, todo se realiza dentro de la misma sala de operaciones, ya que si el tejido adiposo saliera del quirófano se consideraría un trasplante y la intervención se dilataría varias horas.
Entre las zonas preferidas por los cirujanos para extraer la grasa, en primer lugar está el tronco, en especial el vientre y el abdomen. Le siguen las piernas: rodillas, cartucheras, interior del muslo. Cualquier zona con sobrantes es candidata.
La técnica del «lipofilling» también se puede combinar con los implantes mamarios. Es más, en muchos casos es necesario, ya que si por una reconstrucción, la prótesis se coloca muy cerca de la dermis (capa inferior de la epidermis), tan sólo la baja temperatura del implante puede causar molestias al contrastar con la temperatura corporal. Asimismo, si se combinan se consigue un efecto más natural.
El doctor Fontdevila apuesta fuerte por esta técnica gracias al intenso desarrollo que se está produciendo en el campo de la bioingeniería: «En unos años, hasta las más delgaditas no tendrán ningún obstáculo y podrán aumentarse el pecho con su propia grasa gracias al desarrollo de técnicas para crear matrices tisulares y células madre».

Un pecho como el de Madonna
El doctor norteamericano Roger Khouri ha creado su propio sistema para aumentar el pecho, el sistema Brava. Según Porcuna, «es una especie de “sacaleches”, un succionador que expande el tejido de las mamas y que creó hace diez años». Es muy exitoso en EE UU, aunque la paciente debe llevarlo puesto 18 horas al día, durante cinco meses, incluso para dormir. Entre los cirujanos españoles se mira con recelo: «Su resultado sólo dura unos meses, deja unas aureolas muy extrañas y las mamas toman una forma muy apuntada, como las de Madonna», bromea Fontdevila.

Via: La Razón

El Primer Congreso Nacional de la Sociedad Española de Aplicaciones Terapéuticas de Transplantes de Grasa contó con la presencia del cirujano alicantino Dr. Federico Pérez de la Romana, autor de numerosos artículos dedicados a temas como la utilización de células grasas en la reconstrucción mamaria y rellenos faciales, que intercambió impresiones y conocimientos con el Dr. Serra-Renom, uno de los principales fundadores de SETGRA.

El evento supuso un encuentro multidisciplinar dirigido a profesionales interesados en los nuevos hallazgos en torno a este tipo de injerto, aplicable en mamas, glúteos, gemelos, zonas con deformidades o cicatrices, reconstrucciones mamarias post-mastectomía, etc.

A las ponencias presentadas en el congreso, dedicadas a temas tan dispares como el papel de los preadipocitos, la tecnología “Celutión” o el tratamiento de las secuelas de liposucción mediante lipofilling se añadieron una serie de talleres prácticos acerca de técnicas para la obtención e inyección de grasa y el manejo del material de lipofilling.

La inyección de grasa constituye una de las más interesantes alternativas a los tradicionales implantes, dadas sus posibilidades de uso en intervenciones de relleno, y sus sorprendentes características regenerativas.

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