Las técnicas intervencionistas para el tratamiento del dolor crónico pueden mejorar los síntomas y la calidad de vida de hasta el 60 por ciento de los pacientes que no responden a la terapia farmacológica, según los resultados aportados por los especialistas de la Unidad del Dolor de la Clínica Universidad de Navarra durante la XV Reunión Anual de la Sociedad Europea de Anestesia Regional y Tratamiento del Dolor (ESRA), que se celebra estos días en Pamplona.

Entre las técnicas intervencionistas se encuentra el abordaje epidural con administración de anestésicos locales y corticoides para el tratamiento de lumbalgias y dolores radiculares, es decir, producidos por una raíz nerviosa, según informó hoy la Universidad de Navarra en un comunicado.

“El tratamiento del dolor lumbar radicular aplicado con infiltraciones centrales (epidural vía transforaminal) podría evitar la cirugía en un 60 por ciento de los pacientes, al tiempo que en un porcentaje de ellos se acelera el proceso de recuperación en el contexto de un dolor agudo”, explicó el responsable de la Unidad de Dolor de la clínica, el doctor Juan Pérez Cajaraville.

No obstante, la combinación de las técnicas intervencionistas con el tratamiento farmacológico “aumenta notablemente el éxito terapéutico en el dolor crónico rebelde”, explicaron durante la reunión.

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