Cada vez más personas acuden a la cirugía plástica en busca de una solución a su problema de sobrepeso, muchas veces subestimando la verdadera trascendencia de esta enfermedad tan compleja, por cierto. Muchos de ellos intentan solucionar mediante técnicas como la liposucción problemas de obesidad extrema que, en rigor, solo pueden revertirse mediante tratamientos nutricionales acordes o bien mediante cirugía bariátrica en aquellos casos en los que correspondiere aplicar la técnica quirúrgica.

Sin embargo, la cirugía plástica y reconstructiva está ganando un terreno cada vez mayor en el campo de la obesidad, siendo un eslabón fundamental en la reconstrucción estética del cuerpo del paciente que ha sufrido los embates del sobrepeso, y que debe padecer día a día las secuelas de una dolorosa instancia de su vida que ya ha sido controlada, pero que aún le devuelve una imagen negativa de sí mismo.
De hecho, los equipos de cirugía de la obesidad (bariátrica) trabajan en la actualidad en forma mancomunada con equipos de cirugía plástica y reparadora, con la finalidad de ayudar al paciente no sólo a bajar de peso sino también devolver a su cuerpo la apariencia normal luego que el marcado descenso de peso se ha concretado. Sólo así, la persona que ha dejado atrás la obesidad puede poner fin a sus padecimientos y volver a verse bien.
En ese marco, la cirugía plástica permite al ex obeso eliminar el exceso de piel resultante del descenso de peso, y reacomodar sus músculos abdominales, que muchas veces han cedido a causa del aumento desmedido de peso. Hoy, la técnica más utilizada a tal fin es el modelado del contorno corporal, que aborda el cuerpo de manera integral y a través de diferentes intervenciones.

¿Cuándo interviene la cirugía plástica?
En el consultorio de cirugía plástica es común escuchar consultas como: “Tengo 20 ó 30 kilos de sobrepeso. Intenté todas las dietas y no puedo bajar, quiero una liposucción para solucionar mi problema y bajar de peso”. Estamos ante un ejemplo de sobrepeso importante u obesidad. La cirugía plástica puede lograr resultados sorprendentes, pero no en esta instancia. Primero, insisto, debemos tratar el verdadero problema, que es la obesidad.
La cirugía plástica es un eslabón importante en estos grupos médicos pero, insistimos, ésta debe actuar con criterio y en el momento oportuno para lograr óptimos resultados.
¿Cuál es el momento oportuno? Una vez que se ha logrado tratar la obesidad, ya sea con tratamiento médico o con cirugía bariátrica, de acuerdo a cada paciente.
En relación a lo anterior, una vez me sorprendió una charla mantenida con una paciente ya tratada por obesidad, la que había bajado 60 kilos: “La cirugía bariátrica me cambió la vida y me siento feliz, pero todavía no me puedo quitar el ‘traje de gorda”, afirmó.
Esta situación es repetida en la mayoría de los casos de descensos marcados de peso, ya que debemos saber que la piel se asemeja a un elástico y que al sufrir un excesivo estiramiento, pierde su poder de retracción y se produce una severa flaccidez, con la consiguiente secuela estética.

Las técnicas de reconstrucción
Atentos a esta situación cada vez más frecuente en nuestro país y en el mundo, la evolución de la cirugía plástica nos ha llevado a un nuevo campo dentro de la especialidad: el modelado del contorno corporal luego de una pérdida masiva de peso.
Cabe destacar en este sentido que las técnicas tradicionales de cirugía no son aplicables en pacientes con recientes problemas de obesidad; esto ha llevado a que en los últimos años surgieran estas nuevas técnicas que abordan al cuerpo de manera global y en diferentes tiempos quirúrgicos. Así, por ejemplo, abordamos el abdomen de manera circunferencial, muslos, glúteos, brazos, mamas, etcétera, con modernas formas de lipectomías.
La lipectomía, para ser más claros, es la eliminación del sobrante de piel y grasa en las diferentes partes del cuerpo en donde el tejido ha cedido, como consecuencia del estiramiento del mismo por exceso de peso. Este procedimiento puede aplicarse a diferentes zonas del cuerpo, tales como el abdomen, espalda, glúteos, muslos, brazos, etcétera.
Este tipo de cirugía es la última oportunidad de “esculpir” el cuerpo de un paciente anteriormente obeso, donde existía un exceso masivo de piel y tejidos. El potencial para un verdadero cambio es significativo, pero también son mayores las posibilidades de complicación quirúrgica frente a las de un paciente con excesos normales de piel.
Por este motivo, debemos tratar a estos pacientes en forma multidisciplinaria, con una preparación previa diferente. Hacemos hincapié en una correcta preparación clínica, nutricional y psicológica, además de lo meramente técnico.
En consecuencia, el tratamiento estético de los pacientes con pérdida masiva de peso es diferente al tradicional y los planes quirúrgicos se deben individualizar y ser abordados por equipos entrenados y con experiencia en esta moderna área de la Medicina. De esta manera, obtendremos resultados estéticos sorprendentes, de manera segura, efectiva y con menor índice de complicaciones.

Por el doctor Roberto Martínez Rinaldi, especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva en la clínica “Dr. Gregorio Marañón”.

Via: El diario del centro del país – Argentina

La mamoplastia es la técnica que permite mejorar el aspecto de los pechos pequeños, asimétricos o caídos mediante un implante. Según un estudio publicado por la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), el aumento de mamas es la cirugía más demandada en 2009 por las jóvenes menores de 30 años, siendo después de la liposucción, la intervención más realizada en España. “El motivo principal que lleva a las mujeres a someterse a este tipo de operación -según la psicóloga y psicoterapeuta de familia, Roser Lladó– es la necesidad de recuperar o fortalecer la autoestima. Normalmente, cuando una mujer que piensa operarse el pecho acude a mi consulta, el verdadero problema que hay que tratar es el de una autoestima débil debido a la presión social y/o familiar que se ejerce muchas veces sobre las mujeres”.

Para SECPRE los pacientes ideales para someterse a una cirugía de mamas son aquellas personas sanas, emocionalmente estables que comprenden los resultados que se pueden obtener tras la cirugía. Muchas mujeres desean un aumento tras un embarazo o una lactancia que ha dejado vacío y caído el pecho. En este sentido, Lladó cree que “tener una buena autoimagen permite disfrutar de una autoestima saludable. Por esta razón, y siempre en personas mentalmente sanas y maduras para tomar la decisión, cuando la vida social, personal y/o familiar se resiente por no estar a gusto con el tamaño o la forma del pecho, el hecho de pasar por el quirófano para someterse a la implantación de unas prótesis mamarias es, sin duda, una solución perfectamente válida para recuperar la seguridad en una misma y, en definitiva, para volver a sentirse bien y recuperar el bienestar emocional”.
El perfeccionamiento de las técnicas quirúrgicas y la altísima calidad de las prótesis empleadas han hecho que esta intervención sea cada vez más segura y menos invasiva. Un ejemplo de ello lo tenemos en los implantes de Laboratories Sebbin, empresa que lleva más de 25 años fabricando y comercializando prótesis de alta calidad para cirugía estética y reconstructora. Además, la filosofía que rige la forma de trabajar de la compañía está basada en su vocación de servicio hacia las mujeres y los hombres que desean encontrar el equilibrio entre su cuerpo y su mente.

La oportunidad de reinventarse
Generalmente, las operaciones de estética, en concreto las de mamas, y especialmente las de aumento de mamas, han sido constantemente denostadas por gran parte de la sociedad, sin embargo, “este tipo de operaciones – apunta la psicóloga – son, en definitiva, una forma de poder llegar a ser quien siempre hemos querido ser”.
Según la psicóloga: “Los efectos psicológicos derivados de una operación de implantes mamarios son en la mayoría de los casos muy positivos, ya que afianzan la autoestima y la seguridad en uno mismo”. Sin embargo, como toda intervención quirúrgica, la decisión de llevarla a cabo no se debe tomar a la ligera y, por tanto, “antes de acudir al cirujano plástico todas las mujeres deberían tenerlo muy claro, es decir, ha de ser una decisión meditada fruto de un convencimiento profundo y bien asesorado, aspecto que dejamos siempre en mano de los psicólogos profesionales de esta rama”, aconseja Lladó.

El aumento de pecho eleva la autoestima
Según un estudio elaborado y difundido por la Universidad de Florida (2011), las mujeres que se someten a una operación de aumento de pecho no sólo logran mejorar su autoestima, sino que también otorgan una valoración más positiva a su vida sexual.
El estudio, que evaluó la percepción de 84 mujeres con edades comprendidas entre los 21 y los 57, respecto a ellas mismas antes y después del aumento de senos, concluyó que el índice de mejora de la autoestima en las participantes subió de 20,7 a 24,9, sobre 30 puntos en la escala Rosenberg y el promedio de función sexual femenina pasó de 27,3 a 31,4.

Via: El Ibérico

Entrevista con el Jefe del Servicio de Cirugía Plástica del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia, el doctor Severiano Marín.

¿Cuál es su especialidad y en qué trabaja ahora mismo?
-El nombre completo del título es especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Como la mayoría de los cirujanos plásticos, compagino ambas vertientes de la especialidad, estética y reparadora, en diferentes ámbitos.
La vertiente reparadora dentro de la medicina pública, y la estética, que no tiene cobertura de Seguridad Social, en el ámbito de la medicina privada. Dentro de la medicina pública trabajo como Jefe del Servicio de Cirugía Plástica del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia.

¿Cuál es la diferencia entre cirugía estética y reparadora?
-Aunque los límites son, en unos pocos casos, difíciles de establecer, en general son bastante claros. El paciente de cirugía reparadora es aquel que presenta un trastorno de la forma o de la función corporal debido a una malformación congénita, a un accidente o a la extirpación de un tumor. Por ejemplo, una paciente a la que se amputa una mama como parte del tratamiento de un cáncer de mama.
En el otro extremo está el paciente de cirugía estética, que no tiene ningún trastorno de la forma o la función corporal, pero que desea efectuar alguna modificación en una parte de su cuerpo para aproximarse a algún canon estético vigente. Por ejemplo, una paciente que desea tener unos pechos de mayor tamaño y que se somete a un aumento con prótesis mamarias.

¿El gran público, los pacientes, tienen clara esta diferencia?, ¿a qué cree usted que se debe?
-El público, en su gran mayoría, no es conocedor de esta distinción. El motivo podría estar en la imagen que de los cirujanos plásticos ofrecen los medios de comunicación. La gente piensa que los cirujanos plásticos son como los de las películas y de las series de televisión: médicos frívolos, que ganan grandes cantidades de dinero y que llevan vidas disipadas. Imagen, por cierto, bastante alejada de la realidad.
Pero le diré mas, la mayoría de los médicos tienen esa misma imagen y no conocen la especialidad en absoluto. Sin duda, esto es debido a que, aunque parezca mentira, durante la carrera de medicina no existe la asignatura de Cirugía Plástica.
Este desconocimiento se hace muy patente en los estudiantes de medicina. En el Servicio de Cirugía Plástica del Hospital General hacen prácticas estudiantes de sexto curso. Cuando llegan, la mayoría vienen convencidos de que van a aprender cómo se hace una sutura ‘sin dejar cicatriz’ y de que van a ver operaciones de cirugía estética.
Durante el mes que pasan con nosotros, muchos de ellos no ven ni una sola de estas intervenciones. En cambio, ven grandes resecciones tumorales, reconstrucciones postraumáticas o postumorales con técnicas de microcirugía, colaboraciones con especialistas de otras áreas como traumatólogos, cirujanos cardiacos o torácicos, neurocirujanos…
En general, se van del Servicio con una imagen de la especialidad muy distinta a la que traían al llegar.

Recientemente se ha desatado un problema que afecta a las prótesis mamarias de fabricación francesa de la marca PIP. ¿Qué ha ocurrido realmente? ¿Qué soluciones recomienda?
-Sí, es cierto. Tanto las pacientes portadoras de estas prótesis, como los cirujanos plásticos que las implantamos, todavía estamos padeciendo las consecuencias de este fraude con un producto sanitario. El fraude ha consistido en que algunas prótesis fabricadas por PIP contenían un gel de silicona de calidad inferior a la que se exige actualmente por las autoridades sanitarias y, como resultado, se están rompiendo con mayor frecuencia de la esperada.
Además, una vez rotas, el gel de silicona en contacto con los tejidos resulta irritante y produce inflamación y molestias. Menos a menudo, el gel puede desplazarse a las axilas e inflamar igualmente los ganglios linfáticos.
Sin embargo, este no es el primer caso de producto sanitario mal fabricado. Ya había ocurrido anteriormente, por ejemplo, con prótesis de cadera, lentes intraoculares o marcapasos. Curiosamente, ninguno de estos casos ha tenido la repercusión mediática que están teniendo las prótesis de mama.
En mi opinión, esta repercusión ha resultado negativa, ya que más que informar y orientar a las pacientes lo que conseguido es alarmarlas en exceso.
Las pacientes portadoras de prótesis mamarias deben saber dos cosas muy importantes. La primera es que se trata de un fraude aislado. Afecta a un solo fabricante francés.
El resto de las prótesis mamarias, incluidas las producidas por otros fabricantes franceses, son productos absolutamente seguros. En este sentido, las pacientes pueden estar muy tranquilas. Lo único que deben hacer es someterse a los controles de mama habituales. Nada más.
La segunda cosa que deben saber es que prótesis rotas, sean de PIP o de cualquier otra marca, pueden ser retiradas o sustituidas con relativa facilidad.
Como recomienda el Protocolo de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, las pacientes portadoras de prótesis PIP deben ponerse en contacto con su cirujano y, junto con este, decidir la actitud más correcta. Esta actitud no pasa necesariamente por el quirófano, ya que la vigilancia de los implantes mediante pruebas de imagen como la ecografía, podría ser suficiente en algunos casos.

¿Hay zonas del cuerpo donde la intervención es más delicada y necesita un equipamiento especial?
-En cirugía plástica, la complejidad de las técnicas no depende de la zona del cuerpo que se trate. Aunque resulta comprometido generalizar, las técnicas de cirugía estética son más simples que las técnicas de cirugía reparadora.
Por ejemplo, es mucho mas simple corregir unas orejas ‘en soplillo’ que reconstruir una oreja completa a un paciente que nace sin pabellón auricular o que lo ha perdido por una quemadura u otro traumatismo.

¿Ha observado una prevalencia en su Servicio que tenga una especie de constante que convenga analizar?
-Hay dos tipos de pacientes que atendemos con mucha frecuencia en el Servicio de Cirugía Plástica de Consorcio Hospital General Universitario de Valencia. Las pacientes con tumores de la piel suponen un cuarto del total de nuestros pacientes. Muchos de estos tumores cutáneos, como los epiteliomas o lo melanomas, están relacionados con la exposición al sol.
Los melanomas en particular son tumores muy malignos que vemos sobre todo en gente joven. A pesar de las campañas de prevención que se llevan a cabo, la incidencia de estos tumores no deja de crecer.
El segundo tipo de pacientes que supone también una importante carga de trabajo en el Servicio son los accidentados de tráfico, sobre todo los de motocicleta. Son igualmente un grupo de pacientes jóvenes que tratamos de fracturas abiertas complejas.
A menudo requieren múltiples intervenciones en las que intentamos reparar la tanto la forma como la función. De nuevo las campañas de prevención no han resultado muy efectivas y seguimos viendo muchos de estos pacientes.

¿Recuerda la operación más delicada, comprometida, que su Servicio haya realizado?
-Las intervenciones mas complejas en el campo de la cirugía plástica son las implican técnicas de microcirugía vascular o nerviosa. Estas técnicas son rutinarias en mi Servicio.
Las aplicamos a la reconstrucción de mama tras la amputación por cáncer, a la reanimación del nervio facial tras una resección tumoral o por cualquier otra causa, a la cobertura de perdidas de tejidos en miembros tras accidentes, a la reconstrucción del pene tras amputación…
Me consta que estas técnicas se llevan a cabo igualmente en el resto de hospitales públicos con Servicios de Cirugía Plástica en toda la Comunidad Valenciana. Lamentablemente, no todos los hospitales públicos cuentan con Servicio de Cirugía Plástica. Desconozco el motivo de esta carencia.

¿Desea usted añadir algo mas?
-La Cirugía Plástica es una especialidad desconocida para el público en general, para el resto de profesionales médicos, para los medios de comunicación y para la clase política.
Incluir la asignatura de Cirugía Plástica en el plan de estudios de medicina seria un primer paso para mejorar este conocimiento entre médicos y pacientes. Otro paso importante sería que la Cirugía Plástica formara parte de la cartera de servicios de todos los hospitales públicos, sin distinción alguna. Así, por ejemplo, los médicos de familia sabrían ‘cuándo’, ‘para qué’ y ‘dónde’ remitir a los pacientes para que fueran atendidos por un cirujano plástico en su propio hospital de referencia.
Extras. La imagen personal se ha convertido en los últimos años en una constante sobre la que pivota la relación interpersonal, la laboral etc. Sin embargo otras líneas de trabajo en la medicina reparadora son menos conocidas y es el doctor Marín el que hoy nos ayuda a comprender mejor ese mundo que pivota, en exceso, sobre una de las especialidades más mediáticas: la plástica. Agradecemos al Jefe de Servicio de Cirugía Plástica y Reparadora del Hospital General sus respuestas.

Via: Las Provincias

En los últimos años, España se ha convertido en uno de los países punteros tanto en las técnicas de cirugía plástica como en su demanda, somos el cuarto país con más intervenciones de esta especialidad. Dr. Iván Mañero, a la cabeza de un gran equipo multidisciplinar, se ha convertido en uno de los grandes especialistas de nuestro país en cirugía plástica estética y reparadora. El Instituto de Cirugía Plástica Dr. Iván Mañero, de gran renombre internacional, se ha convertido en un referente en su campo, tanto en cirugía plástica (corporal y facial) como en salud estética y cirugía estética genital.

Después de más de 15 años ejerciendo, ¿cuál es su reto profesional actualmente?

Siempre hemos trabajado para ofrecer las últimas técnicas y las más avanzadas tecnologías en cirugía plástica y estética. Pero mi reto personal sigue siendo el mismo que el primer día: el bienestar del paciente. Es el motor que nos pone en marcha cada día. Por ello no sólo debemos buscar unos resultados óptimos, sino también un trato exquisito, la máxima calidad de servicio, al tiempo que una relación humana y cercana. Es decir, que el paciente se sienta arropado en todo momento. Porque una buena relación médico-paciente no significa tan sólo un trato cordial, sino también que haya una confianza de base, que permita al cirujano conocer cuáles son sus miedos, porqué ha optado por este tratamiento, qué es lo que realmente le incomoda, qué es lo que el paciente necesita en realidad y qué espera del procedimiento que ha solicitado. A partir de ahí podemos aconsejarle mejor y los resultados serán los esperados.

-En cirugía plástica estética, ¿cuál es el secreto para conseguir unos buenos resultados?

Para mí siempre es muy importante que el paciente se sienta seguro de quién tiene delante, y para conseguirlo, la información es básica. Información sobre el procedimiento, el equipo médico, el centro hospitalario donde se le operará, etc. Además, creo que es imprescindible que consulte a diferentes cirujanos para diluir cualquier duda o inquietud, que escoja el mejor profesional según su experiencia, su pericia y la relación personal que se haya establecido. Que el equipo médico le aporte un diagnóstico y un tratamiento personalizado y multidisciplinar. Yo siempre he apostado por equipos multidisciplinares donde tienen cabida desde cirujanos plásticos, médicos estéticos, terapeutas, técnicos en estética, dietistas, etc. Porque siempre abordamos al paciente desde el punto de vista del conjunto, no focalizamos el problema en las cartucheras, el abdomen o el pecho, por ejemplo. Sino que buscamos un contorno armónico, y para conseguirlo podemos utilizar distintas técnicas desde los distintos campos de la estética.

-Y desde su punto de vista, ¿cómo ha avanzado su especialidad en los últimos años?

Médica y técnicamente ha habido avances, sobre todo en algunas técnicas y en la anestesia, que permiten que la cirugía estética cada vez sea menos invasiva y permita unos resultados más naturales y armónicos. Pero también cabe destacar el desarrollo social, es decir, la “democratización” de esta especialidad que ha permitido que llegue a muchas más personas, ahora no son sólo modelos o actores los que se someten a una intervención de cirugía estética: en nuestro centro operamos desde abogados, a administrativas, cajeras de supermercado o presentadoras de televisión.

-¿Hacia dónde va ahora la cirugía plástica y estética?

Creo que cada vez será menos invasiva, cicatrices más inapreciables y postoperatorios más cortos. Pero también creo que los logros más notables irán más encaminados hacia la cirugía reconstructiva: el transplante de cara, por ejemplo, creo que será un gran avance para personas con deformidades graves por un accidente o congénitas.

Más información: Comunicacionempresarial.net

La cirujano plástico de la Clínica Porcuna & De Benito, la doctora Isabel de Benito, aclaró que el trasplante de grasa de una persona a otra no es posible con fines estéticos, con motivo de las informaciones que han aparecido estos días, según informó hoy el centro en un comunicado.

Esta experta explicó que la grasa es un tejido vivo y como tal tiene características inmunológicas propias de cada paciente. “Esto indica que existe un problema real de inmunidad entre unos pacientes y otros y, por lo tanto, es inviable trasplantar grasa de una persona a otra sin buscar la compatibilidad de donante y receptor o inmunodeprimir a este último como en cualquier otro tipo de trasplante de tejidos”, puntualizó la especialista.

Por ello, indicó que el uso que se puede dar a la grasa, actualmente, es única y exclusivamente en beneficio de uno mismo. En concreto, en cirugía plástica, reparadora y estética, se puede decir que existen dos tipos de usos. Por un lado, el uso estético y cosmético, es decir, cuando se emplea la grasa del propio paciente para rejuvenecerle la cara, el área de los ojos, las manos, el área genital, o rellenarle los pómulos.

Asimismo, señaló que se puede usar para el tratamiento y elevación de cicatrices, mejorar el aspecto de las malformaciones congénitas de la cara, disminuir el efecto de la atrofia de los antirretrovirales en pacientes con VIH, tratar úlceras crónicas, lesiones producidas por la radioterapia y para la reconstrucción mamaria, por ejemplo.

Más información: Adn.es

El doctor Iván Mañero, cirujano plástico y director de la Unidad de Género del Hospital Clínico de Barcelona, miembro de la SECPRE (Sociedad Española de Cirugía Plástica reparadora y Estética) , el 100 por ciento de los pacientes transexuales quieren operarse, pero existe un porcentaje que no lo hace por miedo a la intervención, por problemas económicos y por miedo al rechazo familiar, laboral y social.

“Después de muchos años de experiencia, conozco casos de pacientes que han sido rechazados por los suyos, pero no existe ningún paciente, de los cuatrocientos cambios de sexo que he realizado, que se arrepienta de su decisión”, finaliza.

La causa de que los transexuales de mujer a hombre no requieran más intervenciones es que al tomar testosterona, hormona muy potente, ya consiguen masculinizar la voz, el crecimiento del vello en las zonas propias de los hombres, la caída de pelo en forma de entradas y el aumento de grasa en el abdomen.

“Por este motivo, a pesar de no estar actualmente conseguida la cirugía genital, estas personas tienen muchos menos problemas sociales porque en cuanto toman testosterona son auténticamente hombres de aspecto y su integración social y laboral es absoluta”, apunta Mañero.

Durante la adolescencia se producen cambios corporales que podrían ser bloqueados para evitar la cirugía.

Más información: Levante-emv.com

El cirujano alicantino Federico Pérez de la Romana ha formado parte de la expedición internacional, que durante una semana se concentró en el Kenyatta National Hospital (Nairobi) impartiendo una serie de talleres formativos sobre cirugía periorbitaria a cirujanos plásticos del país.

El proyecto de cooperación, organizado por la Fundación española “Cirujanos Plástikos Mundi”, tenía un doble objetivo: prestar labor asistencial a los niños y adultos que padecen este tipo de patologías mediante el envío de médicos cooperantes a la vez que proporcionar formación intensiva a médicos locales con el fin de permitirles que en un plazo medio, sean capaces de realizar este tipo de intervenciones por ellos mismos.

El equipo enviado a Nairobi en esta ocasión estaba formado por seis españoles (dos cirujanos plásticos, un oftalmólogo, un anestesista), la responsable de la Fundación y una enfermera, además de tres cirujanos extranjeros. Al curso asistieron 25 personas, la mayoría médicos africanos interesados en este tipo de cirugía.

El curso impartido ofreció una combinación de teoría y práctica, realizándose a diario unas 5 ó 6 operaciones a niños con enfermedades congénitas en los ojos o en la zona periorbitaria (ojos pequeños, caídos, cerrados, o cánceres). También se intervino a niños con traumatismos: mordeduras de animales y también quemaduras y accidentes de tráfico). En total se realizaron unas 30 intervenciones.

Más información: Laverdad.es