La intervención quirúrgica practicada ayer en Valencia a un hombre de 43 años es la octava que se hace en el mundo. El donante fue un hombre de 35 que murió en un accidente de tránsito.

Madrid (Europa Press) El primer hombre en España receptor de un trasplante de cara “tendrá una nueva vida en la que no tendrá que ir con un velo en la cabeza ni tendrá por qué esconderse”, pero “probablemente nunca asumirá que ese rostro es suyo”, según explicó el psiquiatra forense José Cabrera. “La cara que ves en el espejo eres tú, pero si te miras al espejo y ves otra cara, aun cuando sepas que eres tú, no te verás a ti mismo”, apuntó este experto. Por ello, lo primero que deberá hacer el hombre intervenido será “acostumbrarse a entender que sigue siendo el mismo, empezar a aceptar su nuevo aspecto”, una tarea complicada porque “el cerebro tiene dentro el croquis de nuestra cara desde que nacemos”, afirmó.

Asimismo, un trasplante de cara implica que “esa cara era de alguien”. Por lo tanto, el segundo paso que deberá dar el paciente será “asumir que esa cara perteneció a otra persona”, dijo el doctor Cabrera. Por último, el hombre también “tendrá que aprender a entender a las personas que le miran con insistencia, porque eso será una constante común en su nueva vida”, señaló. En este sentido, el entorno más cercano es “un elemento clave” en la recuperación psicológica del paciente, según este experto. Su familia y sus amigos “tienen que aprender a tratarle con naturalidad y a no verle con la cara que tiene, sino con la que tenía, y eso es muy complicado porque habrá gente con cabeza y gente sin ella”, comentó.
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