Lipofilling


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Entre los meses de marzo y junio se concentran el 51 por ciento del total de cirugías plásticas anuales, siendo abril el mes de mayor demanda de este tipo de intervenciones con un 11 por ciento del total anual. Según informan desde la clínica Moisés Martín Anaya, cuyo director, alerta sobre profesionales sin formación oficial que realizan estos tratamientos a precios más bajos.

“La cirugía estética está poco sujeta a rachas. Sin embargo, cuando se va acercando la primavera, la gente se viste más ligera y se ven los estragos del invierno. Entonces, entran las prisas y empieza la ‘operación bikini’ en abril”, precisa Martín Anaya a Europa Press.

Sin embargo, este experto recuerda que la mencionada operación comienza en octubre y que “hay que cuidarse” todo el año para poder pasar un verano agradable.

Con todo, lo que más le preocupa a Martín Anaya es que, por el tema de la crisis económica, la gente priorice la cuestión monetaria “por encima de lo profesional” y surgan pseudoprofesionales que, por unos precios menores”, intervienen con fines estéticos.

“Son manos inexpertas, poco formadas. Lo que recomiendo es que, si no es el momento ideal por la situación económica, es mejor que no lo hagan a que vayan buscando otros lugares”, insiste.

Martín Anaya no cree que hayan aumentado el número de personas sin formación oficial que realizan este tipo de intervenciones a consecuencia de la crisis económica. “No creo que haya más de lo que había antes”, apostilla.

Sin embargo, este experto considera que la publicidad “ahora es más agresiva” y recomienda que sea vetada por los colegios de médicos. Y es que, a su juicio, “deberían de cumplirse unos canones éticos y de publicidad”.

Por tanto, el director de la clínica Moisés Martín Anaya aconseja a las personas que decidan someterse a algún tipo de cirugía acudir a un “lugar de referencia” o “llamar a las sociedades científicas donde te informan de la existencia de distintos especialistas”.

Este experto desconoce el número de personas que, en estos momentos, ejercen sin la formación correspondiente. “Al no tener la acreditación, tienen cerradas las puertas a los grandes hospitales o a los cursos, que están orientados a especialistas”, argumenta.

AUMENTO DE MAMÁS Y LIPOSUCCIÓN, LAS MÁS DEMANDADAS

Por otro lado, este experto explica que, según la Sociedad Americana de cirugía plástica, las mujeres se decantan por los aumentos de mamas y las liposucciones (suponen casi el 50% de las intervenciones).

“Hay una guerra, un año, una es mayor y, al otro, menor”, asegura. En referencia a las no quirúrgicas, las preferidas son el microinjerto y botox. Por su parte, los hombres demandan la rinoplastia o cirugía de nariz y la cirugía de los párpados, señala.

En la clínica de Martín Anaya, el aumento de mamas se realiza mediante una mastoplastia de aumento, que tiene como objetivo subir de talla y modificar la forma de los pechos. Este tipo de intervención precisa de un ingreso hospitalario de 24 horas y dura entre 50 y 120 minutos.

La cirugía de párpados es otra de las intervenciones que se realizan en el centro. Así, los médicos eliminan la piel y el exceso de grasa en el párpado superior e inferior. Se trata de una cirugía que durante entre 30 y 60 minutos y que no cambia la expresión facial ni la forma del ojo.

Via:  Cuatro.com

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La polémica que sacude el sector de la cirugía estética desde la alarma de los implantes PIP, la crisis global, y las técnicas en cirugía reconstructiva, son parte de los temas que repasa el doctor Murillo, cirujano plástico del Centro Médico el Castro en Vigo –Hospital Perpetuo Socorro– y especialista en cirugía reconstructiva y microcirugía. Con cientos de documentos y fotografías, explica las últimas técnicas en cirugía reconstructiva.

¿Quiénes son realmente los culpables de las prótesis PIP?
–Responsable sin ninguna duda la AEMPS (Agencia Española del Medicamento y productos sanitarios) que no realizó correctamente su trabajo. Perjudicados e inocentes, evidentemente los pacientes que sufren las consecuencias de portar implantes, en algunos casos con silicona de uso no médico. Los cirujanos que los implantaron, en mi opinión se pueden sentir estafados ya que les vendieron un producto con garantías cuando no lo era.

Usted no las implantó, pero sí las retiró, ¿cuántas afectadas podría haber en Galicia?
–El número exacto de afectadas se desconoce, ya que no existe un registro de implantes, pero aproximadamente unas 200 pacientes. Yo retiré una media docena de prótesis PIP. Algunas estaban rotas y otras, perfectamente.

¿Qué deberían tener en cuenta los pacientes antes de someterse a una intervención de cirugía estética?
–Ser operados por un especialista en cirugía plástica, exigir que la intervención se realice en un hospital, y no en el primer piso de un edificio, como continua produciéndose en algunos casos, para ahorrar gastos. En cirugía estética, lo muy barato suele salir carísimo. Tuve algún caso en el que tuve que amputar las mamas a una paciente a la que habían inyectado silicona en una peluquería.

¿Hay alternativa a las prótesis de mama tanto para aumento como para reconstrucción por tras cáncer?
–Actualmente el “lipofilling” que consiste en la extracción de grasa del abdomen, cartucheras, rodillas…, la cual tras centrifugarla, se inyecta en la mama para así aumentar su volumen. Es para aumentos.

¿Sigue existiendo más miedo a la anestesia que a la cirugía en sí?
–Sin duda, pero eso son cosas del pasado, la anestesia ha avanzado de la mano de la cirugía, posibilitando que el despertar del paciente tras una intervención sea rápido y sin dolor. Le pongo como ejemplo la mamoplastia de aumento, que gracias al gran equipo de anestesista que trabajan conmigo, hace la paciente se vayan a su casa a las 4/5 horas de operadas con total seguridad y sin dolor ni vómitos.

¿Ha rechazado alguna petición por descabellada?
–A todos los pacientes se les realiza una historia clínica completa. Si una paciente viene con una idea y yo creo que no puedo alcanzarlo o no es consciente de la realidad, no la opero.

¿De qué forma ha influido internet en su especialidad?
–Desde los simuladores 3D para poder orientar a los pacientes en cómo podría ser el resultado tras la cirugía, hasta las consultas online a nuestra web para aclarar todo tipo de dudas.

“Hay pacientes que requieren reconstruir su virginidad”
Están de moda en ciertos círculos, incluso en un programa de televisión, operaciones estéticas de los genitales, como la vaginoplastia.
–Hacemos básicamente tres intervenciones a nivel de los genitales femeninos: reconstrucción del himen, plastias de labios y los estrechamientos vaginales.

¿Es frecuente la solicitud de reconstrucción de himen y puede hacerse?
–Son pacientes que quieren volver a ser vírgenes, normalmente para volver a su país de origen, vinculado con el mundo árabe. Veo a tres o cuatro por año.

¿Qué cirugía reconstructiva es la que más realizan?
–Sin duda ninguna la reconstrucción mamaria, ya sea bien con expansores, colgajos pediculados (Tram, Dorsal ancho) o microquirúrgicos (Diep, Sgap); estas últimos, técnicas modernas y con un alto nivel de especialización y que necesitan un equipo quirúrgico y de anestesistas bien coordinado y entrenado.

Via: El Faro de Vigo

El miedo a las prótesis tras el fraude de las PIP pone de moda el ‘lipofilling’. Esta técnica permite hacer rellenos con tejido adiposo del propio paciente.
Los cirujanos estéticos, hasta ahora los mayores enemigos de la grasa, han encontrado precisamente en ella a todo un aliado. Aunque pueda parecer paradójico, este tipo de tejidos se ha vuelto imprescindible en los quirófanos de muchos de estos profesionales.

Ahora, existe otro lema: la grasa ya no se tira, se distribuye en las zonas donde haga falta. El miedo a los implantes de silicona, acentuado por el reciente fraude de las prótesis mamarias PIP, ha provocado que los cirujanos plásticos estén desarrollando otras técnicas menos invasivas para realizar aumentos y reconstrucciones. La solución: el lipofilling; una intervención aparentemente sencilla que consiste en extraer grasa del cuerpo del propio paciente –ya sea del abdomen, los glúteos, las rodillas o las cartucheras– e injertarla en las zonas en donde se quiere el aumento. Los especialistas lo definen como una especie de “2X1”, en donde el paciente sale del quirófano con una liposucción en las zonas donde les sobra grasa, y con un aumento en aquellas donde quiere más volumen. “Se consiguen aumentos naturales y, además, son definitivos”, señala el presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE), Jaume Masià.

Esta técnica, que ha sido debatida a lo largo del XLVII Congreso Nacional de la SECPRE celebrado en Palma de Mallorca, se está utilizando principalmente para la reconstrucción del pecho después de una mastectomía (extirpación de la mama) por cáncer y para rellenos faciales, como pómulos, arrugas y hasta labios. Pero también ha demostrado su eficacia en deformaciones de la piel, defectos por irregularidades en las mamas y lipodistrofias (ausencia de tejido adipsos) en enfermos de VIH. “La grasa es capaz de vitalizar la piel, las células crecen y hasta engordan como lo hace el resto del organismo. No se trata de un relleno externo, sino de tejidos del propio cuerpo que se integran a la perfección”, comenta el cirujano plástico Manuel Sancho, vicepresidente de la SECPRE.
De momento, este tipo de operaciones está recomendada sobre todo para la reconstrucción de mamas tras una extirpación y no tanto para operaciones de aumento de pecho puramente estéticas. “Hay que evitar que el pecho se convierta en un enorme depósito de grasa. Esta técnica es sólo para rellenos pequeños”, apunta el cirujano plástico Antonio Porcuna.
El fraude de los implantes de mama PIP, que ha afectado a más de 12.000 mujeres en España, ha generado en estos meses cierta fobia a la silicona entre las mujeres. De hecho, y aunque los especialistas no se atreven a decir todavía si la crisis de las PIP ha provocado un descenso de las operaciones de aumento de pecho, sí confirman que las pacientes “ya no se operan en cualquier lado”. El intrusismo –un fenómeno habitual en el mundo de la cirugía estética– ha descendido notablemente desde que se destapó el negocio fraudulento de Jean-Claude Mas, fundador de las PIP.

Los cirujanos estéticos también han tenido que reinventarse. La solución: intervenciones menos invasivas y en las que no hay ni rastro de silicona. La más popular está siendo el lipofilling, una técnica aparentemente sencilla que consiste en utilizar la grasa del propio paciente para “recolocarla” en aquellas zonas donde se quiere un aumento. “El lipofilling es un método sencillo, poco traumático y que no implica materiales sintéticos. Por eso, cada vez más mujeres lo buscan“, afirma Joan Fontdevila, uno de los cirujanos que ha participado en el XLVII Congreso Nacional de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética.

Las ventajas de este tipo de intervenciones frente a las que requieren de prótesis es que son menos invasivas, no sufren rechazo, necesitan menos controles a largo plazo y la apariencia es más natural. En contrapartida, son más caras (pueden llegar a los 6.000 euros, frente a los 3.000 de las prótesis) y existe posibilidad de necrosis si el aumento es muy grande.

Via: Intereconomía