Hacía ya dos años que Sus Majestades no pisaban Asturias juntos y en viaje oficial, la última vez había sido para inaugurar el curso académico 2007-2008 coincidiendo con el 400 aniversario de la Universidad de Oviedo. Ayer volvieron al Principado y lo hicieron también para acudir a una inauguración, la de la tercera fase de ampliación del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, la primera clínica de investigación básica patrocinada con capital privado de Europa.

Los Reyes don Juan Carlos y doña Sofía regresaron a Asturias acompañados por la ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez. Primero inauguraron un centro de investigación oftalmológica, luego el Rey se fue a Sama de Langreo a conocer el centro de formación de Hunosa y la Reina a Gijón, a inaugurar el Centro de Atención Integral para Personas con Discapacidad Física y Orgánica Gravemente Afectadas construido por COCEMFE-Asturias. Entre medias, una buena comida en el Balneario de Las Caldas y unas cuantas anécdotas.

La visita al Principado comenzó con la inauguración del centro de investigación de los Vega. Un acto estrictamente protocolario, ni una palabra ni un gesto fuera de lugar, tan solo una indicación del Rey a los fotógrafos cuando se hicieron la foto de familia con la plantilla del centro. “La de arriba saldrá mejor”, advirtió don Juan Carlos a los reporteros gráficos, que se subían a los muros para intentar coger a todo el grupo en la misma imagen.

ULTIMAS TECNOLOGIAS Unos minutos antes de la foto oficial, Sus Majestades habían recorrido las nuevas instalaciones, pioneras en Europa, de la mano del doctor Luis Fernández-Vega; el presidente del Principado, Vicente Alvarez Areces; la presidenta de la Junta, María Jesús Alvarez; el delegado del Gobierno, Antonio Trevín, y el alcalde de Oviedo, Gabino de Lorenzo.

La explicación que el doctor Fernández-Vega ofrecía en cada sala dejaba claro que las instalaciones de la clínica ovetense “son las más modernas y singulares de nuestro país, con un área de influencia en toda España y países limítrofes”. Fernández-Vega aseguró que un centro de investigación como el que posee Oviedo desde ahora, “no existe en la actualidad en ninguna nación de nuestro entorno”.

Durante la visita, el Rey se fue interesando por las diferentes máquinas y objetos que amueblan cada laboratorio, sobre todo por las caras de plástico sobre las que se colocan ojos de cerdo, muy similares en textura y tamaño a los humanos, para hacer prácticas de cirujía en una de las salas dedicadas a la docencia.

Mientras los Reyes recorrían las instalaciones, Fernández-Vega explicaba que la clínica tenía ya 11.000 metros, 3.300 correspondientes a la ampliación; que esta última fase costó 6 millones de euros; que se han contratado 35 profesionales más, alguno de ellos considerados de los mejores en su campo de investigación; que gracias a esos contratos la plantilla supera ya los 150 empleados y que las nuevas instalaciones servirán para investigar nuevas técnicas, tanto del tratamiento y detección precoz del glaucoma, como de otras patologías frecuentes de la córnea y la retina.

El doctor Fernández-Vega también recordó a los Reyes que la primera fase del centro fue inaugurada en 1997 por el Príncipe Felipe y la segunda en el 2001 por la Infanta Cristina. Luego, Sus Majestades descubrieron la placa que inauguraba la tercera fase.

La visita al instituto oftalmológico fue rápida, en pocos minutos la comitiva recorrió el laberinto de laboratorios y salas de docencia para regresar después al área donde esperaban los invitados. Nada más entrar en la zona común, los asistentes rompieron en aplausos.

En la sala central de la clínica oftalmológica se aglomeraban los 250 invitados al acto esperando a que los Reyes terminarán la visita guiada. Entre ellos Carlos Juan Fitz-James Stuart, duque de Huéscar y primogénito de la duquesa de Alba; Ramón Calderón; Francisco Hernando, el Pocero ; los empresarios Jacques Hachuel (Padre de Alvaro Hachuel), Fernando Fernández Tapias o Blas Herrero, al que el Rey se dirigió nada más llegar en coche a la clínica, para charlar con él unos momentos antes de iniciar el recorrido oficial.

Unos instantes de asueto con algo para beber permitieron a Sus Majestades y al resto de invitados de la familia Fernández-Vega saludarse y charlar distendidamente, aunque solo los pocos minutos que permitía el estricto protocolo, que en esta ocasión no dejó pasar ni una.

Tras el vino español que se sirvió en el centro oftalmológico todos se retiraron a comer, aunque no todos terminaron en el mismo sitio. Parte del séquito del Rey se fue a Sama para prepararlo todo, el resto al Balneario de Las Caldas: los Reyes, 30 invitados y más de 50 acompañantes entre escoltas, gabinete y secretarios.

A la entrada del balneario ovetense una docena de personas esperaban para saludar a Sus Majestades y pedirles un autógrafo, así que el protocolo se hizo a un lado por unos instantes, la Reina no dudó en firmar alguna libreta que otra, sacarse un par de fotos y aceptar los regalos, uno de ellos un cuadro, que le ofrecían las personas que se aglomeraban a la entrada del restaurante. El Rey terminó dándole la mano a los presentes y firmándole el menú al pastelero del balneario ovetense.

Via: La Voz de Asturias

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