El revuelo causado por el fraude de los implantes mamarios PIP ha mermado la confianza de los pacientes consumidores de los tratamientos de medicina estética y de cirugía plástica. La clave para no dejarse embaucar por resultados prometedores y ser víctima de una mala praxis médica o sufrir la aplicación de un producto defectuoso o nocivo para la salud es elegir siempre a un profesional de prestigio, suficientemente preparado, porque este es quien aplica los mejores productos. El paciente debe dirigir sus esfuerzos en la búsuqeda del mejor profesional. Para ello, puede comprobar que pertenezca a alguna de las sociedades científicas reglamentadas y cerciorarse de su experiencia y su formación. Nunca debe acudir a otro lugar que no sea una clínica para someterse a estos tratamientos, ya que la “estética” es, en realidad, “medicina estética”, destaca Juan Sopena, director y jefe de Dermatología del IMDE (Instituto Madrileño de Dermatología y Estética) y jefe de la Unidad de Dermatología del Hospital MD Anderson Cáncer Center de Madrid. Sopena ha concedido esta entrevista con motivo del lanzamiento de una campaña de concienciación sobre la calidad de la medicina estética y la cirugía plástica, para restaurar la confianza de los consumidores.

En líneas generales, ¿cómo es la calidad de la medicina estética y de la cirugía plástica en España?
En general es alta, siempre que esté llevada a cabo por profesionales adscritos a las asociaciones reglamentadas, como la Academia Española de Dermatología y Venerología (AEDV) y la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (SECPRE). El nivel es similar al de EE.UU. y los mejores países del mundo. Pero esta calidad disminuye cuando el tratamiento estético lo realizan profesionales que no están especializados o que no tienen la suficiente preparación y, en cambio, está asegurada cuando los profesionales tienen una formación que puedan acreditar.

¿Hay mucho intrusismo en la medicina estética y la cirugía plástica?
Sí, hay muchísimo. Pero el problema no es el intrusismo en sí, sino que hay muchos médicos que la realizan que no tienen la especialidad o cuya formación es menor y que se autodenominan médicos estéticos, cuando la especialidad de medicina estética no existe. A menudo, estos facultativos ni siquiera han hecho el MIR (periodo de formación de los médicos necesario para tener una especialidad médica), no tienen ninguna especialidad médica y, además, estos procedimientos se realizan en gimnasios o centros de estética. Pero la estética es medicina, ya que se actúa sobre un órgano -la piel- y para ejercerla hay que tener ciertos conocimientos técnicos, que son los que puede tener un dermatólogo, un cirujano plástico o un médico que se haya preparado con una formación que pueda acreditar.

¿Cómo puede un paciente averiguar si su médico es dermatólogo, cirujano plástico o tiene la formación suficiente para realizarle una técnica de medicina estética o de cirugía plástica?
Es muy fácil. Debe ir a la clínica no por el tratamiento, sino por el médico que le vaya a tratar y que acredite tener cierto grado de especialización. Puede consultar por Internet: si pone el nombre y sale la filiación, sí es médico. También puede preguntar y el profesional debe acreditarse en el momento en el que esté dentro de la consulta. Es decir, debe comprobar si quien le atiende es cirujano plástico, médico o dermatólogo.

¿Cree que la confianza de los consumidores en esta área médica ha quedado tocada tras la retirada de los implantes mamarios PIP?
Creo que sí, que se ha notado una disminución de la confianza en este tipo de tratamientos y que es debido, sobre todo, a que la información que se da al paciente está más centrada en el producto o tratamiento que se le va a hacer. El paciente hace un esfuerzo para informarse de la técnica a la que se someterá, cuando debería centrarse en elegir al profesional que tenga más preparación y más prestigio, el mejor profesional de medicina estética, porque es quien le podrá garantizar el mejor producto del mercado.

¿Cuáles son las preguntas básicas que se le debe formular a un médico de medicina estética o un cirujano plástico?
En principio, hay que preguntar cuál es el grado de seguridad del producto; el nivel de eficacia demostrado, lo que está determinado por los ensayos clínicos de prestigio hechos con ese producto; la cota de satisfacción del paciente sometido a ese producto; y la composición y material para elaborarlo, que depende del laboratorio que lo produce. Si ese laboratorio es de prestigio, tiene un recorrido, porque tiene otros productos de medicina estética; estos deben cumplir los requisitos de haber sido aprobados por la Agencia Americana de Medicamentos y Alimentos (FDA), la Agencia Europea de Medicamentos (EMEA) y la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), que acreditan la calidad de estos productos estéticos.

¿Qué características aseguran la calidad de un implante?
as características de seguridad las aportan los resultados de los estudios clínicos, controlados con placebo y multicéntricos y la empresa que fabrica el producto. Por poner un ejemplo: no es igual un coche Mercedes que un Skoda, pero ambos deben tener una mínima garantía. Lo mismo sucede con la medicina estética. Pensemos en un producto como el ácido hialurónico, del que hay, al menos, 202 marcas disponibles. A pesar de que el producto es el mismo -ácido hialurónico-, las distintas marcas tienen diferentes características y precios que dependen de la garantía de calidad con que se hayan hecho los estudios que lo avalan -previos a los controles de comercialización-, los estudios de seguridad y de eficacia y aquellos sobre sus posibles efectos secundarios.

¿Así es como se evitan efectos indeseables como los de los implantes mamarios PIP?
Bueno, en ese caso, ha habido un fraude. Los que se aprobaron fueron unos implantes con un tipo de silicona y, después, al analizarla, se descubrió que no era la misma. Al producir la cambiaron por una fraudulenta. No creo que sea algo que vaya a suceder muy a menudo.

¿El precio es importante?
El precio tiene mucho que decir. Las cosas caras son buenas. Hay algunas veces que no es así pero, en general, las cosas buenas son caras o, por lo menos, tienen un coste. Es obvio que un producto barato de medicina estética tiene más riesgo de dar problemas en el futuro. El precio de un producto se establece en función de los costes de los estudios previos que haya tenido que realizar el laboratorio para que pueda ser aprobado y comercializado.

Insiste mucho en decir que la estética es medicina. El que no se la considere así, ¿es un problema?
Exacto. Es medicina estética porque estos tratamientos se aplican sobre la piel y se dirigen a mejorar su salud. Infiltrar la piel de un paciente debe tener las mismas exigencias que un tratamiento médico de la máxima eficiencia y seguridad. El problema es cuando no se la considera como medicina, y la gente acude a sitios que no son clínicas, como gimnasios o peluquerías, donde no se aplican con el mismo rigor científico o médico. Cuando una persona sufre un infarto, no se le ocurre ir a un lugar que se promocione como “infartostop”. En cambio, cuando debe aplicarse un tratamiento estético sí que va a un establecimiento sin rigor. El problema es que el paciente no comprenda que la estética forma parte de la dermatología, de la cirugía plástica y que es medicina, y que debe exigir los mismos criterios y condiciones que para un tratamiento médico aplicado sobre su piel.

¿Y si un profesional se niega a suministrar toda esta información?
Si alguien se niega a dar la máxima información de un producto, hay que desconfiar y buscar a otro; un profesional que tiene el mejor producto y sabe que lo aplica con la máxima seguridad y eficacia, no tiene miedo de explicárselo al paciente. En cambio, si alguien tiene algo que ocultar es posible que no le proporcione la máxima información. Yo desconfiaría de aquel que, en la consulta, no aporte la máxima información sobre el producto, la técnica y los efectos secundarios. El paciente debe exigir en esta consulta de medicina estética toda la información previa que desee, detallada y exhaustiva.

¿Qué debe hacer una persona que ha sufrido un efecto secundario por un tratamiento de medicina estética?
Para tratar los efectos secundarios que se presentan a largo plazo, debe acudir a los profesionales que le hayan aplicado el tratamiento o a otros de prestigio. Antes de someterse a un tratamiento estético, es importante elegir a un profesional acreditado que sepa aplicar el tratamiento y también sus posibles complicaciones, ya que es más difícil tratarlas que el propio tratamiento en sí. Quien sea capaz de asumir las complicaciones, seguro que hace un buen tratamiento y que trabaja con productos cuya seguridad se garantiza al 100%.

¿Quiere dar algún mensaje final?
No todos los productos son iguales. Todos no ofrecen la misma seguridad y no siempre los más novedosos son los mejores. El éxito de un tratamiento estético se basa en que sea específico y personalizado al tipo y problema de piel de cada persona; debe ser un tratamiento individualizado y realizado por un profesional de prestigio que garantice los mejores productos. Estos dependen del rigor científico y médico con el que se hayan hecho los estudios para su aprobación, de la aplicación que haga de ellos un profesional de prestigio y de que el laboratorio que los haya fabricado ofrezca la máxima garantía.

Via: Consumer

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