A Khaled y a Mahmud una explosión les destrozó una mano cuando combatían contra las tropas de Gadafi a las puertas de Trípoli. Una clínica de cirugía plástica de Santander se las ha devuelto y ya se prepara para recibir a otros quince rebeldes libios, mutilados de guerra.

El Gobierno de Libia, a través de su Embajada, sufraga su estancia en España y las operaciones en la clínica que dirige el cirujano Francisco Piñal, que les ha reconstruido las manos implantándoles dedos de los pies, su especialidad.
Khaled Elhirishi acaba de cumplir 25 años. Fue operado hace un mes y cuenta -mientras se somete a otra cura- que estaba esperando a un convoy de partidarios de Muamar el Gadafi con una bomba en una maleta, cuando el enemigo le disparó, una bala impactó en la bomba y le estalló en la mano.
Cuando se le pregunta cómo era la Libia de Gadafi, recuerda que de niño tenía miedo y que cada vez que salía de casa para ir a la escuela, su madre le decía que tuviera mucho cuidado y no hablara del presidente porque “era un tirano”. “Tenía miedo hasta de pensar en él”, confiesa.

“Al llegar a esta ciudad, al aeropuerto, me asombré y empecé a echar rayos contra Gadafi, ¿cómo nos ha tenido así 42 años?”, se pregunta Khaled, que perdió tres dedos y el pulgar de la mano izquierda con la explosión.
Piñal le ha hecho un dedo nuevo con parte de otros dos de la mano y además le ha implantado dos dedos del pie.
Mahmud Hamza, de 22 años, fue operado antes que su compañero. Tenía amputado el índice y el pulgar. Le han trasplantado un dedo del pie y también le han reconstruido el dedo medio.
Relata que la mano se la destrozó un misil antiaéreo que fue usado contra civiles y afirma que, cuando estalló la revolución, “no se lo pensó” antes de sumarse a los rebeldes.
Como Khaled, asegura que no ha pasado miedo y dice que en la guerra ha aprendido “a ser más valiente, a no tener miedo y a ser más paciente que antes”.

Khaled y Mahmud podrán volver en unas seis semanas a casa, donde tendrán que seguir haciendo rehabilitación, señala Francisco Piñal.
Según el cirujano, en este tipo de trasplantes la recuperación es buena y en tres semanas los pacientes ya pueden empezar a mover las manos, aunque recuperar la sensibilidad y el tacto es más lento.
Junto a estos dos jóvenes libios llegaron otros cuatro, pero aquellos fueron los primeros en ser intervenidos, pues presentaban lesiones más graves. Y a Piñal le acaban de comunicar que pronto llegarán otros quince.

“Si no somos los que más trasplantes del pie a la mano hemos hecho en Europa estamos entre ellos”, apunta el cirujano, y subraya que es una técnica que “hay que hacer continuamente para que funcione bien”.
“Los dedos del pie en la mano no los puedes rechazar, no te puedes rechazar a ti mismo, pero puede haber una obstrucción de arteria y te quedas sin el dedo del pie y sin el de la mano”, argumenta.
Su clínica realiza unos cincuenta intervenciones de este tipo al año a pacientes españoles, pero también de Italia, Francia o Polonia, con una tasa de éxito que supera el 99 por ciento.
Khaled y Mahmud han sido sometidos a varias intervenciones, porque son operaciones que pueden durar hasta 18 horas.

La Embajada de Libia ha visto que los trasplantes funcionan y por eso, se ha decidido a enviar más pacientes que, como los dos jóvenes, fueron operados antes en su país sin éxito.

Via: Univisión – México

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