Entrevista con el Jefe del Servicio de Cirugía Plástica del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia, el doctor Severiano Marín.

¿Cuál es su especialidad y en qué trabaja ahora mismo?
-El nombre completo del título es especialista en Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Como la mayoría de los cirujanos plásticos, compagino ambas vertientes de la especialidad, estética y reparadora, en diferentes ámbitos.
La vertiente reparadora dentro de la medicina pública, y la estética, que no tiene cobertura de Seguridad Social, en el ámbito de la medicina privada. Dentro de la medicina pública trabajo como Jefe del Servicio de Cirugía Plástica del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia.

¿Cuál es la diferencia entre cirugía estética y reparadora?
-Aunque los límites son, en unos pocos casos, difíciles de establecer, en general son bastante claros. El paciente de cirugía reparadora es aquel que presenta un trastorno de la forma o de la función corporal debido a una malformación congénita, a un accidente o a la extirpación de un tumor. Por ejemplo, una paciente a la que se amputa una mama como parte del tratamiento de un cáncer de mama.
En el otro extremo está el paciente de cirugía estética, que no tiene ningún trastorno de la forma o la función corporal, pero que desea efectuar alguna modificación en una parte de su cuerpo para aproximarse a algún canon estético vigente. Por ejemplo, una paciente que desea tener unos pechos de mayor tamaño y que se somete a un aumento con prótesis mamarias.

¿El gran público, los pacientes, tienen clara esta diferencia?, ¿a qué cree usted que se debe?
-El público, en su gran mayoría, no es conocedor de esta distinción. El motivo podría estar en la imagen que de los cirujanos plásticos ofrecen los medios de comunicación. La gente piensa que los cirujanos plásticos son como los de las películas y de las series de televisión: médicos frívolos, que ganan grandes cantidades de dinero y que llevan vidas disipadas. Imagen, por cierto, bastante alejada de la realidad.
Pero le diré mas, la mayoría de los médicos tienen esa misma imagen y no conocen la especialidad en absoluto. Sin duda, esto es debido a que, aunque parezca mentira, durante la carrera de medicina no existe la asignatura de Cirugía Plástica.
Este desconocimiento se hace muy patente en los estudiantes de medicina. En el Servicio de Cirugía Plástica del Hospital General hacen prácticas estudiantes de sexto curso. Cuando llegan, la mayoría vienen convencidos de que van a aprender cómo se hace una sutura ‘sin dejar cicatriz’ y de que van a ver operaciones de cirugía estética.
Durante el mes que pasan con nosotros, muchos de ellos no ven ni una sola de estas intervenciones. En cambio, ven grandes resecciones tumorales, reconstrucciones postraumáticas o postumorales con técnicas de microcirugía, colaboraciones con especialistas de otras áreas como traumatólogos, cirujanos cardiacos o torácicos, neurocirujanos…
En general, se van del Servicio con una imagen de la especialidad muy distinta a la que traían al llegar.

Recientemente se ha desatado un problema que afecta a las prótesis mamarias de fabricación francesa de la marca PIP. ¿Qué ha ocurrido realmente? ¿Qué soluciones recomienda?
-Sí, es cierto. Tanto las pacientes portadoras de estas prótesis, como los cirujanos plásticos que las implantamos, todavía estamos padeciendo las consecuencias de este fraude con un producto sanitario. El fraude ha consistido en que algunas prótesis fabricadas por PIP contenían un gel de silicona de calidad inferior a la que se exige actualmente por las autoridades sanitarias y, como resultado, se están rompiendo con mayor frecuencia de la esperada.
Además, una vez rotas, el gel de silicona en contacto con los tejidos resulta irritante y produce inflamación y molestias. Menos a menudo, el gel puede desplazarse a las axilas e inflamar igualmente los ganglios linfáticos.
Sin embargo, este no es el primer caso de producto sanitario mal fabricado. Ya había ocurrido anteriormente, por ejemplo, con prótesis de cadera, lentes intraoculares o marcapasos. Curiosamente, ninguno de estos casos ha tenido la repercusión mediática que están teniendo las prótesis de mama.
En mi opinión, esta repercusión ha resultado negativa, ya que más que informar y orientar a las pacientes lo que conseguido es alarmarlas en exceso.
Las pacientes portadoras de prótesis mamarias deben saber dos cosas muy importantes. La primera es que se trata de un fraude aislado. Afecta a un solo fabricante francés.
El resto de las prótesis mamarias, incluidas las producidas por otros fabricantes franceses, son productos absolutamente seguros. En este sentido, las pacientes pueden estar muy tranquilas. Lo único que deben hacer es someterse a los controles de mama habituales. Nada más.
La segunda cosa que deben saber es que prótesis rotas, sean de PIP o de cualquier otra marca, pueden ser retiradas o sustituidas con relativa facilidad.
Como recomienda el Protocolo de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, las pacientes portadoras de prótesis PIP deben ponerse en contacto con su cirujano y, junto con este, decidir la actitud más correcta. Esta actitud no pasa necesariamente por el quirófano, ya que la vigilancia de los implantes mediante pruebas de imagen como la ecografía, podría ser suficiente en algunos casos.

¿Hay zonas del cuerpo donde la intervención es más delicada y necesita un equipamiento especial?
-En cirugía plástica, la complejidad de las técnicas no depende de la zona del cuerpo que se trate. Aunque resulta comprometido generalizar, las técnicas de cirugía estética son más simples que las técnicas de cirugía reparadora.
Por ejemplo, es mucho mas simple corregir unas orejas ‘en soplillo’ que reconstruir una oreja completa a un paciente que nace sin pabellón auricular o que lo ha perdido por una quemadura u otro traumatismo.

¿Ha observado una prevalencia en su Servicio que tenga una especie de constante que convenga analizar?
-Hay dos tipos de pacientes que atendemos con mucha frecuencia en el Servicio de Cirugía Plástica de Consorcio Hospital General Universitario de Valencia. Las pacientes con tumores de la piel suponen un cuarto del total de nuestros pacientes. Muchos de estos tumores cutáneos, como los epiteliomas o lo melanomas, están relacionados con la exposición al sol.
Los melanomas en particular son tumores muy malignos que vemos sobre todo en gente joven. A pesar de las campañas de prevención que se llevan a cabo, la incidencia de estos tumores no deja de crecer.
El segundo tipo de pacientes que supone también una importante carga de trabajo en el Servicio son los accidentados de tráfico, sobre todo los de motocicleta. Son igualmente un grupo de pacientes jóvenes que tratamos de fracturas abiertas complejas.
A menudo requieren múltiples intervenciones en las que intentamos reparar la tanto la forma como la función. De nuevo las campañas de prevención no han resultado muy efectivas y seguimos viendo muchos de estos pacientes.

¿Recuerda la operación más delicada, comprometida, que su Servicio haya realizado?
-Las intervenciones mas complejas en el campo de la cirugía plástica son las implican técnicas de microcirugía vascular o nerviosa. Estas técnicas son rutinarias en mi Servicio.
Las aplicamos a la reconstrucción de mama tras la amputación por cáncer, a la reanimación del nervio facial tras una resección tumoral o por cualquier otra causa, a la cobertura de perdidas de tejidos en miembros tras accidentes, a la reconstrucción del pene tras amputación…
Me consta que estas técnicas se llevan a cabo igualmente en el resto de hospitales públicos con Servicios de Cirugía Plástica en toda la Comunidad Valenciana. Lamentablemente, no todos los hospitales públicos cuentan con Servicio de Cirugía Plástica. Desconozco el motivo de esta carencia.

¿Desea usted añadir algo mas?
-La Cirugía Plástica es una especialidad desconocida para el público en general, para el resto de profesionales médicos, para los medios de comunicación y para la clase política.
Incluir la asignatura de Cirugía Plástica en el plan de estudios de medicina seria un primer paso para mejorar este conocimiento entre médicos y pacientes. Otro paso importante sería que la Cirugía Plástica formara parte de la cartera de servicios de todos los hospitales públicos, sin distinción alguna. Así, por ejemplo, los médicos de familia sabrían ‘cuándo’, ‘para qué’ y ‘dónde’ remitir a los pacientes para que fueran atendidos por un cirujano plástico en su propio hospital de referencia.
Extras. La imagen personal se ha convertido en los últimos años en una constante sobre la que pivota la relación interpersonal, la laboral etc. Sin embargo otras líneas de trabajo en la medicina reparadora son menos conocidas y es el doctor Marín el que hoy nos ayuda a comprender mejor ese mundo que pivota, en exceso, sobre una de las especialidades más mediáticas: la plástica. Agradecemos al Jefe de Servicio de Cirugía Plástica y Reparadora del Hospital General sus respuestas.

Via: Las Provincias

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