La cirugía plástica se define como una especialidad médica cuya función principal es corregir deformidades o deficiencias funcionales, mediante la transformación o intervención de un área afectada del cuerpo humano.
Sin embargo, los especialistas sugieren que las razones que deben motivar una intervención de ese tipo deberían estar avocadas al mejoramiento de la autoestima del sujeto que decide practicársela, puesto que muchas veces esa zona o detalle corporal que genera inconformidad suele deprimirlo dramáticamente.
No obstante, se ha descubierto que las personas que entran a un quirófano desconociendo claramente las implicaciones de esa acción a largo plazo, tienden a sufrir alteraciones emocionales vinculadas al rechazo o poca aceptación de su nueva apariencia física.
Crisis de identidad y baja tolerancia a las modificaciones estéticas realizadas son algunas de las complicaciones que pudiesen presentarse. Además, varios psicólogos estadounidenses revelaron recientemente que “los hombres tienden a pasar por alto el apego a sus características faciales originales”, volviéndose más propensos a vivir esos trastornos.
En efecto, el especialista en psicología, Vivian Diller, reseñó en el portal BuzzFeed que luego de una operación quirúrgica que persigue la “perfección”, existen grandes probabilidades de que el individuo reconozca que ese desperfecto que decidió corregir constituía una parte importante de su personalidad.

“Un ligero detalle en la nariz o el tamaño de los ojos puede influir en cómo alguien se define a sí mismo sin darse cuenta, y cuando esas condiciones únicas desaparecen, esa auto definición puede sufrir muchísimo”, precisó.
Adicionalmente, numerosos estudios han descubierto que los procedimientos en el rostro son los principales desencadenantes de estados severos de depresión y alejamiento social, debido a que los pacientes reniegan de su “nueva cara” porque ya no la sienten como suya.

Evitar cambios idealistas
“Esa imagen que las personas ven en el espejo y toman por sentado es realmente más profunda de lo que se piensa”, afirmó el doctor. No obstante, las últimas investigaciones en la materia han arrojado que sólo un pequeño grupo de la población que ingresa a una sala quirúrgica para esos fines, experimenta tales situaciones de duda y disconformidad.
A su vez, su colega Paul Lorenc, añadió que la raíz del problema es que muchos de ellos no desean simplemente verse mejor, sino que se apegan al deseo de lucir como determinados actores o prominentes figuras del mundo del espectáculo, obviando la premisa de que cada anatomía humana es única e inigualable.
Igualmente, mencionó que ese idealismo de alcanzar el máximo estado de belleza acarrea efectos psicológicos negativos, porque en algunos casos el intervenido se da cuenta de manera tardía que “la identidad que estaba buscando no es tan perfecta como imaginaba”.

Via: El entorno inteligente Venezuela

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