La crisis de las prótesis mamarias Poly Implant Prothèse (PIP) ha “devuelto la concienciación” en la cirugía plástica, según ha valorado el presidente de la Fundación Docente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Reparadora y Estética (Secpre), Ezequiel Rodríguez, para quien hasta entonces parecía que “ponerse implantes era como ir a la peluquería a ponerse cualquier cosa”.
“Cuando se empezaron a realizar prótesis mamarias en los 80 -que eran de un máximo de 120 centímetros cúbicos-, “las mujeres sabían lo que querían”, según ha explicado el experto, en rueda de prensa en el marco del XLVII Congreso Nacional de la Secpre.
“En los 90, sin embargo se dio el ‘boom’ de los implantes” y “las mujeres se los ponían sin saber realmente lo que hacían, se perdió en coeficiente intelectual”. “Ahora, ha vuelto la concienciación a la cirugía estética pero con implantes de entre 280 y 300 centímetros cúbicos”, ha añadido.
El jefe del departamento de Cirugía Plástica de Son Espases, Jaime Estrada- ha señalado que “tras el caso de los implantes fraudulentos PIP, se han recuperado los seguimientos y las revisiones periódicas, que se habían perdido”.
“Había usuarias que los llevaban durante ocho años y no se habían realizado ni una sola revisión y los implantes no duran para toda la vida”, ha destacado.

“La cirugía estética no está exenta de ceñirse a las modas”
Estrada ha comentado que la cirugía estética “no está exenta de ceñirse a las modas” y así como antes la rinoplastia era la intervención más demandada, ahora es la mamoplastia. “Después, vendrían las que no vienen sujetas a modas” como la reducción abdominal o la de pechos”, ha agregado.
“Los hombres también han entrado en el mundo de la estética -ha apuntado el presidente de la Sociedad Española de Cirugía Plástica, Jaume Masià-, y, en su caso, lo más demandado es la rinoplastia y la liposucción”.”La demanda se incrementa en la franja de edad de entre 45 y 60 años en la que se combina la crisis de identidad y de autoestima y un mayor poder adquisitivo”, ha apuntado Masià.
El especialista ha especificado que “a pesar de su recién introducción, de cada diez personas que se someten a una operación, nueve son mujeres, así que los hombres sólo representarían un 10%”.

Existe una crisis de oferta
Por otra parte, Estrada ha señalado que Baleares -así como el conjunto del país- está notando los efectos de la crisis y que en particular se está viviendo una “crisis de oferta” en el sector privado.
A este efecto, Masià ha aclarado que operaciones como el cambio de sexo o de obesidad mórbida se tendrán que “dejar de lado” en el sector público ya que se tiene que “priorizar por cuestión de gravedad”.
“Primero se debe asegurar la supervivencia, después la funcionalidad y la calidad de vida”, ha añadido. “En la cirugía, como para la población en general, si se debe prescindir del Mercedes, iremos en 600”, ha ejemplificado Rodríguez.

Via: Europa Press

Anuncios