Nariz de guara, orejas de elefante, “tetudo”, “timbón”… Estos son solo algunos de los apodos que motivan a cientos de hombres hondureños a acudir donde el cirujano plástico, para corregir esos defectos físicos que los atormentan.
Mientras las mujeres anhelan tener unos senos y glúteos grandes y firmes, los hombres “catrachos” se someten a la “magia” del bisturí para dejar en el pasado aquellos malos nombres de antaño que los convirtieron en el chiste de la escuela, e incluso, del trabajo.
Las burlas debido a ciertas características de su rostro o cuerpo son el trauma de muchos caballeros, que cansados de los malos ratos, acuden donde el cirujano.
En las vísperas del verano, las cirugías plásticas se duplican, pues no solo las damas desean lucir sus cuerpos curvilíneos en las playas, sino también los hombres, para quienes su pecho y su abdomen son fundamentales. “Fíjese que cuando yo estoy jugando potra con mis amigos, me quedan viendo y me ponen sobrenombres de “chichudo”, tetas de mujer”, le confiesa un paciente al jefe del servicio de cirugía plástica del hospital Escuela, Luis González.
El hombre tiene los pezones más pronunciados de lo normal, dándole cierto aspecto femenino que detesta y que anhela remediar mediante una lipoescultura.
Ese es uno de los problemas más comunes entre los hombres que se realizan cirugías plásticas en este centro hospitalario. El doctor González explica que “muchos hombres tienen el pecho como gordito, entonces hay que hacerles lipoescultura, para que el pecho les quede plano, o cuando es muy grande, hacerles un corte para quitarles parte de la glándula mamaria, a eso se llama ginecomastia”.
A otros les preocupa exhibir en la playa sus “llantitas” o como dicen los “catrachos”, su “chiclera”, por lo que se someten a cirugías plásticas únicamente por satisfacción personal, para mejorar su apariencia e impresionar a la novia.
“Luego tenemos las llantitas del hombre, de repente cuando vienen conociendo a la novia y lo abraza, y le pone la mano en la cintura y toca la llanta, eso es otra cosa que nos dicen que se lo quieren quitar”. Para eliminar el exceso de grasa abdominal los hombres solicitan una lipoescultura, que les permite recuperar la confianza en sí mismos y su autoestima. Sin embargo, a medida que su edad va avanzando, sus necesidades cambian.

Un rostro radiante
Otro de los defectos físicos que motivan a los “machos” a mejorar su apariencia es el tener las orejas “paradas”, más sobresalientes de lo normal.
“La otoplastía es para aquellos que tienen las orejitas saliditas; la mujer se las cubre con el pelo, pero el hombre anda el pelo corto”, explica el cirujano plástico.
“Entonces vienen acarreando una serie de sobrenombres como orejas de varias cosas, entonces ellos dicen: doctor, vengo a operarme porque ya no aguanto las burlas por mis orejas y tienen ese complejo, entonces se operan y cambian”.
Otra de las cirugías que más solicitan los hombres en Honduras es la rinoplastia para mejorar la estética de su nariz.
Algunos tienen el puente de la nariz encorvado, dándoles el aspecto de los rostros mayas esculpidos en piedra. Otros tienen la nariz chata, embombada o puntiaguda.
“También piden la rinoplastia, que es para aquellos que tienen una nariz demasiado grande, que también han tenido sobrenombres, les han dicho nariz de guara y otro montón de apodos que desde la escuela los vienen acarreando”.
Al igual que las mujeres, los pacientes “maduritos” acuden donde el cirujano en “busca de una cirugía estética de los párpados y el estiramiento de cara”.

Autoestima masculina
“Cuando estaba chavo me decían Dumbo, por mis orejas, que son grandotas y saltadas”, dice el taxista Jaime Morales, con una sonrisa.
Ese apodo lo inspiró a usar el pelo largo, desde entonces.
“A mí, sinceramente me daba risa, pero tengo algunos amigos de los que siempre se burlan, unos porque son panzones, otros por la nariz, algunos no dicen nada pero yo sé que se sienten mal”, comenta Jaime.
Según el psiquiatra Javier Uclés, esas bromas cotidianas, lamentablemente, dejan huella en el estado emocional de numerosos hombres, a tal grado que algunos deciden hacerse una cirugía plástica.
“A veces en la casa o en el entorno les hacen bromas o chistes por alguna parte de su cuerpo, esto genera temor en las personas y entonces buscan ocultar esa característica ya sea con la ropa, un peinado, mientras que otros recurren a una cirugía plástica, todo depende de la capacidad económica de cada quien”.
El psiquiatra explica que las motivaciones que tienen los hombres para someterse a una cirugía plástica son casi las mismas que las del llamado “sexo débil”.
“A los hombres los motiva casi lo mismo que a las mujeres, pero con menor intensidad. Hay hombres que buscan una cirugía plástica por vanidad, por el aspecto emocional o el sexual”.
De acuerdo al profesional, la insatisfacción que un hombre pueda tener con su aspecto físico repercute en su vida laboral, sentimental y en sus relaciones interpersonales.
“Unos quieren cambiarse algunas partes de su cuerpo, aumentarlas o reducirlas. En la vida laboral, el físico puede repercutir porque si la persona tiene algún trauma debido a su cuerpo, se vuelve tímido, introvertido, agresivo”.
Uclés agrega que “aunque el hombre sea inteligente, tendrá la autoestima baja, con miedo a expresar sus opiniones ante los demás, y eso hace muchas veces que se practiquen una cirugía plástica”.
Por esas razones, para muchos caballeros, practicarse una cirugía plástica es casi como “volver a nacer”, tener más oportunidades sentimentales, laborales y sobre todo, una solución infalible a la baja autoestima.

Via: La Tribuna

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